El sexo vende y el comprador debe estar alerta

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Está en todas partes, mucha piel al descubierto, poses provocativas, movimientos sugestivos, letras de canciones y diálogos; todo calculado para despertar las pasiones del oyente o del espectador, sea joven o viejo, hombre o mujer. El atractivo basado en el deseo de placeres físicos se utiliza para promocionar todo tipo de productos y servicios en cada uno de los medios de comunicación. Es ingenioso pero superficial. Es vistoso. Está bien hecho. Y es eficaz. Lamentablemente, se invierte un gran talento y capacidad creativa en producir esta verdadera avalancha de imágenes y música, lo cual lleva a las personas a centrarse en el uso indebido de algo que es maravilloso cuando se utiliza con el propósito que Dios estableció.

Observe a las niñas pequeñas, escasamente vestidas, en poses provocativas. Observe a las mujeres jóvenes exhibiéndose con el abdomen descubierto, vistiendo ropa interior como si fueran prendas exteriores. Observe a los cantantes populares, hombres y mujeres, contoneándose en simulaciones de actos sexuales. Véalo en la televisión, en Internet, en las tiendas de alquiler de videos, en la pantalla del cine y estampado en las numerosas revistas que abarrotan las cajas de pago en los supermercados.

¿Qué está impulsando este descenso en picada de la moral de nuestra nación? La codicia desempeña un papel enorme en esta farsa. Una razón principal es la venta de artículos de moda, generando enormes ganancias a costa de una generación más joven que tiene dinero para gastar, y sacando provecho de unos jóvenes que son muy susceptibles a la presión de grupo y a las excentricidades de las "superestrellas" que hacen alarde de sus cuerpos y de modas vanguardistas. Todo esto se ve alimentado por un abandono total de los Diez Mandamientos y de las enseñanzas morales en los hogares y las escuelas de todo el país.

Cuanto más escandaloso resulta, más deseable se vuelve. Las perforaciones corporales (*piercings*), los tatuajes y los distintivos de los ídolos del entretenimiento juvenil rebelde se venden como pan caliente, mientras que los padres y maestros parecen incapaces de hacer frente a la situación o de controlarla. Y no son solo los jóvenes quienes están inmersos en esta actividad degradante. Programas de televisión como Esposas desesperadas (*Desperate Housewives*) gozan de gran popularidad entre los adultos, y las animadoras escasamente vestidas en los eventos deportivos profesionales constituyen un gran atractivo para los aficionados.

¿Cuál ha sido el resultado de esta caída moral? El panorama no es nada halagüeño. Aunque parezca glamuroso y emocionante, este estilo de vida no está trayendo felicidad, prosperidad ni estabilidad a aquellos que se dejan engañar por él. Las enfermedades, tanto mentales como físicas, con consecuencias que alteran la vida, y a veces ponen en peligro la vida misma, están desenfrenadas.

Las clínicas de aborto tienen una actividad frenética. Casi a diario vemos noticias sobre secuestros, violaciones, abusos e incluso un número creciente de casos de maestros involucrados en actividades sexuales con sus alumnos.

El Creador sabía que, por su naturaleza básica, la humanidad tendería a tener estos problemas. En consecuencia, en la Biblia, su manual para la felicidad humana, Él estableció reglas básicas de conducta para prevenir los problemas que estamos experimentando hoy en día.

Por ejemplo, en Éxodo 20:14, el Séptimo Mandamiento establece la regla básica: «No cometerás adulterio». Seguir esta regla revolucionaría nuestra sociedad para un gran beneficio. Existen otras reglas que ofrecen más detalles sobre la conducta sexual, las cuales se encuentran en Levítico 18. Quedan estrictamente prohibidos el incesto, la pedofilia, la homosexualidad y la bestialidad. «Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren serán cortadas de entre su pueblo» (v. 29).

Dios condena muy claramente estas prácticas abominables, las cuales son habituales y hoy en día son aceptadas casi sin estigma alguno. Jesucristo lo dejó aún más claro cuando magnificó el antiguo código de conducta piadosa. Jesús dijo: «Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mateo 5:27–28). En Hebreos 13:4 está escrito: «Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios».

¿Cuál será el fin de aquellos que cometen estas cosas y que se niegan a arrepentirse y a aceptar el sacrificio de Jesucristo por sus pecados, incluyendo los pecados sexuales? La respuesta se encuentra en Apocalipsis 21:8  «Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda».

Hoy en día, el sexo vende y el comprador debe estar alerta, pues el justo juicio de Dios aguarda a los pecadores que no se arrepienten que cometen estas cosas. Mientras aún hay tiempo, obtenga la ayuda espiritual que necesita para salir de este mundo y evitar el castigo que, sin duda, vendrá (Apocalipsis 18:4).

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