Se encuentran sustancias químicas de alta tecnología en cerebros de delfines

Díganos lo que piensa de este artículo

Cada año se generan más de 62 millones de toneladas de desechos electrónicos tóxicos en todo el mundo (The English Chronicle, 26 de febrero de 2026). Esto equivale a “suficientes desechos como para llenar 1,55 millones de camiones de 40 toneladas, alineados uno detrás de otro darían la vuelta al ecuador” (Oceanographic Magazine, 25 de febrero de 2026). Un estudio reciente revela cómo los subproductos de la tecnología pueden afectar la biología marina, incluso a nivel subcelular y genético.

Los científicos han observado que los productos químicos utilizados en las pantallas de ordenadores, televisores y teléfonos móviles de alta tecnología, conocidas como monómeros de cristal líquido (LCM, por sus siglas en inglés), se han encontrado en peces del océano. En un estudio de los depredadores de estos peces, los delfines jorobados y las marsopas sin aleta del Indo-Pacífico, los investigadores encontraron LCM en la grasa, los músculos, el hígado, los riñones y el tejido cerebral de estos animales. El hallazgo de estas sustancias químicas en los cerebros de los delfines demostró la capacidad de estas sustancias para atravesar la barrera hematoencefálica. Es especialmente preocupante que las partículas de LCM: “están asociados con alteraciones genéticas en las células de los delfines, relacionadas con la reparación del ADN y la división celular” (The English Chronicle). Los científicos creen que los LCM se transmiten a los delfines a través de las presas con que se alimentan y que podrían llegar a los seres humanos a través del consumo de mariscos o agua potable contaminados provenientes del océano.

Cuando se trata de hacer dinero, parece que poco importa, ni siquiera la contaminación de la creación misma. Como se indica en Romanos 8:19-23, ¡toda la creación gime a una a Dios para que sea liberada! Jesucristo regresará y sanará no solo a las personas, sino también a toda la creación. Para más información sobre este maravilloso futuro, lean El maravilloso mundo de mañana.