Las purgas de erdogan y el futuro de turquia

William Williams
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Un reciente artículo en el Wall Street Journal me llamó la atención mientras examinaba las noticias del día. Fue un relato detallado del éxodo de numerosos intelectuales de Turquía, y los temores de aquellos que se quedaron a raíz de las recientes purgas nacionales del presidente Recep Erdogan. Mientras leía el artículo, me asombro cómo la historia se repite, y ocurrirá de nuevo muy pronto, en gran manera.

Tras el intento de golpe de estado en julio realizado por elementos militares turcos contra el régimen de Erdogan, una purga masiva y con mucha publicidad en el país se está llevando a cabo. Inmediatamente después del intento de golpe, miles de supuestos conspiradores en oficinas legales y políticas fueron detenidos.

Al mismo tiempo, Erdogan renovó las exigencias para que los Estados Unidos extradite al ex-aliado de Erdogan, Imam Fethullah Gülen, quien ha sido objeto de sospechas por parte de Erdogan desde su desacuerdo y el exilio autoimpuesto de Gülen a América del Norte. Gülen es culpado directamente de conspiración para derrocar a Erdogan, aunque el distanciamiento de Imam lo desmiente rotundamente.

Además de amenazar las relaciones con la Unión Europea, las purgas y similar paga de platos rotos de la era de Stalin no presagia nada bueno para el sistema educativo de Turquía. Muchos piensan que las escuelas turcas se han beneficiado en gran medida por la imitación de instituciones extranjeras y el fomento de los valores occidentales, aunque el secularismo liberal no está exenta de sus propios problemas.

En las universidades de Turquía, las numerosas víctimas de las purgas de Erdogan han sido las de inclinaciones occidentales y profesores seculares. Se ha sospechado de los intelectuales de todo el país, investigado y detenido por sus puntos de vista políticos, acusados ​​de apoyar a Gülen y de ser una amenaza para las políticas del gobierno conservador. Más de 40.000 miembros del personal de educación, decanos y otros miembros de las escuelas de Turquía han enfrentado despidos, detenciones, y cosas peores ("En la purga de la Universidad, Erdogan de Turquía golpea a los seculares e impulsa a los conservadores", WSJ.com, 24 de agosto de 2016).

Algunos han alegado que Erdogan aspira a "subir la apuesta" en su agenda Neo-Otomanista, y que está sustituyendo los valores occidentales en su país, "velo por velo” (hiyab). En un ambiente como ese, los que no parecen promover suficientemente los valores de la cultura islámica, la historia otomana, o el apoyo a Erdogan, estarían en peligro de extinción.

Algunos analistas sugieren que un líder más "introspectivo" tomaría un intento de golpe como el que se llevó a cabo en Turquía como una oportunidad para aprender de los errores del pasado y el fundamentalismo moderado. Sin embargo, con el apoyo fundamentalista turco parece poco probable que Erdogan acepte esa sugerencia. Los temores en el país y en el extranjero son que Turquía no se encamina hacia un futuro más brillante, sino hacia un régimen cada vez más autocrático.

Parodias de lucha política interna, tiranía y manipulación ideológica se han repetido a lo largo de los dos últimos siglos. Sin embargo, Jesucristo advirtió hace mucho tiempo en el Nuevo Testamento acerca de gobernantes autocráticos.

Cuando Sus discípulos le preguntaron cuál de ellos sería el más importante en su futuro gobierno, Cristo les advirtió: "Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el mas joven, y el que dirige, como el que sirve"(Lucas 22: 24-26).

¿Cuántos tiranos han llegado al poder a través de una combinación de poder militar, carisma y astucia? Que "ganan" su alabanza por la punta de una pistola y llaman a sí mismos los "padres", "libertadores" o "salvadores" de sus países, una vez que se han asegurado de que no hay nadie mas que se atreva a hablar o enseñar de otra manera.

Afortunadamente, las instrucciones de Cristo a sus discípulos fueron directrices cruciales en relación a lo que los líderes del mundo futuro deben ser (Mateo 20: 24-26; Salmo 98: 9).

Mientras que Cristo moría para redimir a la humanidad, Él también vivió para predicar el Evangelio del Reino de Dios, y para preparar verdaderos bienhechores, educadores y jueces con el poder y el carácter justo para gobernar con justicia a su regreso (Juan 14: 2-3; Apocalipsis 5: 9-10; Proverbios 2: 6-9).

La historia se repetirá de nuevo porque Cristo vendrá una vez más, pero los resultados serán muy diferentes y el Gobierno que él establecerá ¡no será con base en el fundamentalismo islámico o valores occidentales seculares! Entérese acerca de esto, ordenando los folletos gratuitos El maravilloso mundo de mañana ¿Cómo será?, y La Iglesia que no pudieron destruir, también asegúrese de leer "El poder de la religión" aquí, en: www.elmundodemanana.org