Maldito

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Cuando escuchamos la palabra "maldición", la mayoría de la gente piensa en hechizos, brujería, magia negra, muñecos vudú, y maleficios. Una maldición es una declaración hecha con la mala intención de infligir desgracia, adversidad o castigo a alguien por medio de un poder sobrenatural, como la magia o espíritus malignos. ¿Son reales las maldiciones?

Muchas personas creen supersticiosamente en las maldiciones, de las cuales hay numerosos ejemplos en deportes, teatro, cine y otras áreas de la vida. Algunas culturas tienen un alto grado de creencia en la magia y la brujería, mientras que otras pueden ser más escépticas. ¡Pero pocas personas no están familiarizadas con este concepto!

¿Sabía que la Biblia menciona maldiciones? ¿Y que esas maldiciones son reales? ¿Sabía que Dios mismo pronunció maldiciones sobre aquellos que se negaron a obedecerle? Más importante aún, Dios también pronunció bendiciones para aquellos que se esforzaron por obedecerle.

En el Jardín del Edén, después de que Adán y Eva pecaron (Génesis 3:6) al desobedecer la orden de Dios de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17), ellos cosecharon las maldiciones por su desobediencia. Dios maldijo a la serpiente (Génesis 3:14), a la mujer (v. 16) y al hombre (vs. 17–19), y luego expulsó a Adán y Eva del Jardín del Edén (vs. 23–24).

Más tarde, Caín mató a su hermano Abel y fue maldito (Génesis 4:11-12). Desde este suceso, no pasó mucho tiempo antes de que la humanidad se volviera tan corrupta que Dios decidió destruir a todos excepto a Noé y su familia (Génesis 6:5–8). Después del diluvio, Dios decidió "No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud" (Génesis 8:21).

Noé maldijo a su nieto Canaán por un acto pecaminoso, condenándolo a convertirse en un siervo de siervos (Génesis 9:25). Dios le dijo al obediente Abraham: "Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré ..." (Génesis 12:3). El hijo de Abraham, Isaac, bendijo a su hijo Jacob, diciendo: "Malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren" (Génesis 27:29). Esos siervos de Dios no tenían poder para realizar sus maldiciones y bendiciones, sino que invocaron y pusieron su fe en Dios Todopoderoso para que El las llevara a cabo.

Cuando los israelitas finalmente estuvieron listos para entrar en la Tierra Prometida, Moisés les dijo: “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos del Eterno vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos del Eterno vuestro Dios...” (Deuteronomio 11:26–28). El Eterno mismo reveló estas bendiciones especiales por la obediencia y maldiciones por la desobediencia. Los vemos repetidos en Deuteronomio 27-30, Levítico 26 y en otros lugares. Si alguna vez se preguntó de dónde vienen los muchos problemas en el mundo, se deben a la desobediencia del hombre a su Creador.

Jesús instruyó a sus discípulos a bendecir a los que los maldicen (Mateo 5:44), que Pablo repitió en Romanos: "bendecid a los que os maldicen” (Romanos 12:14). La palabra "maldición" aquí significa denunciar, y odiar, en lugar de pronunciar una maldición sobre alguien por arte de magia o brujería.

Hay muchas otras maldiciones mencionadas en la Biblia, pero también habla de bendiciones, a menudo en contraste con las maldiciones. Todos preferiríamos tener bendiciones que maldiciones, y hay muchas bendiciones disponibles de Dios si buscamos obedecerle y hacer su voluntad.

Para obtener más información sobre este tema, asegúrese de leer "Reconozca la causa de los problemas" aquí en elmundodemanana.org.