El viejo hombre

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Cuando las personas son jóvenes, a menudo quieren ser mayores. Y cuando son mayores, a menudo quieren ser jóvenes, o al menos verse y sentirse más jóvenes. Es común que casi todos tienen el deseo de rejuvenecer.

¿En qué pensamos cuando escuchamos la palabra "viejo"? Podríamos imaginarnos a un abuelo con mechones de cabello blanco. Es realmente un asunto de perspectiva. Cuando tenía seis años, mi familia y yo fuimos de visitar a tío y su hijo me doblaba mi edad y yo pensé que nunca llegaría a ser tan viejo como él, aunque él solo tenía doce años.

Ahora, los años han pasado y al igual que cualquiera que haya vivido por mucho tiempo, me encantaría rejuvenecer física y mentalmente. A la mayoría de nosotros nos encantaría tener el vigor juvenil de nuestros últimos años de la adolescencia y al comienzo de nuestra adultez. Nos encantaría tener la agilidad mental que teníamos en esos tiempos. Pero no existe la fuente de la juventud. No hay píldora mágica, poción o loción que pueda rejuvenecernos y devolvernos "la juventud". Los efectos inevitables e implacables del paso del tiempo nos afectan a todos.

Para muchos, la vejez es un enemigo. La gente gasta mucho dinero luchando contra el envejecimiento. El deseo de mantener el vigor y una apariencia juvenil ha hecho millonarias a muchas compañías. Todos hemos visto los anuncios publicitarios sobre productos y servicios que eliminan las arrugas, estiran la piel flácida, ocultan manchas e imperfecciones, tiñen el cabello, eliminan los bellos, agregan cabello, tonifican y levantan, etc. Como un auto viejo con una nueva capa de pintura, el exterior puede verse bien, pero por debajo y por dentro, seguimos siendo el mismo viejo desgastado y cansado.

Pero hay un rejuvenecimiento genuino y efectivo disponible para nosotros. La Biblia dice "revestíos del nuevo hombre" (Colosenses 3). El nuevo hombre es el que está adentro. El apóstol Pablo describe un proceso de dejar de lado los pecados como fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; ira, enojo, blasfemia, palabras deshonestas de nuestra boca. (vs. 5-9). Y luego escribe sobre "revestirse del nuevo hombre" desarrollando atributos como la misericordia, la bondad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia, el perdón y el amor (vs. 10-14).

En Romanos 6, Pablo explica este rejuvenecimiento o renovación para que "andemos en vida nueva". Cuando hacemos esto, somos crucificados simbólicamente, haciendo morir al "viejo hombre" a través del bautismo (v. 6). Cuando dejamos nuestra antigua forma de vida pecaminosa, ganamos vida en Cristo Jesús (v. 11).

Pablo nos cuenta más sobre el contraste entre el viejo y el nuevo hombre, exhortando a los hermanos de Éfeso: "En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:22–24).

Este es un rejuvenecimiento que realmente vale la pena, que dura mucho más que las cremas, bálsamos y tratamientos que ya han perdido su efectividad. Pero no es un proceso que podamos lograr solos. Necesitamos el Espíritu Santo para poder experimentar este cambio en nuestra vida, para convertirnos en verdaderos seguidores de Jesucristo y para practicar sus caminos en todos los aspectos de nuestra vida. Recibimos el Espíritu Santo después del arrepentimiento y el bautismo, por la imposición de manos. Este maravilloso proceso se explica en nuestro folleto inspirador, ¿Es necesario el bautismo? Léalo en línea u ordene su propia copia, absolutamente gratis. Recuerde ¡El "viejo hombre" puede transformarse en un nuevo hombre!