Como dejar los malos hábitos

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Hace unos años Reader's Digest publicó una historia sobre una mujer que había nacido ciega pero que había recuperado la vista mediante un procedimiento médico. No dejó que su ceguera la detuviera: estaba casada y había hecho todo lo posible para vivir una vida normal. Entonces, un día, un médico le sugirió que probara una nueva forma de cirugía. Lo hizo, y cuando le quitaron las vendas, lloró: "Puedo ver". De hecho, pudo ver físicamente a su esposo por primera vez.

Hay varias razones por las cuales las personas pierden, o nunca desarrollan la vista. Cierta ceguera puede curarse o tratarse médicamente, sin embargo, hay formas de ceguera que van más allá de lo físico. ¿Qué curas existen para esos tipos de ceguera, que la ciencia médica no puede tratar?

Estar atado a hábitos y a patrones de pensamiento equivocados puede cegarnos. El desarrollo de estos hábitos y formas erróneas de pensar no "ocurre por casualidad". Los malos hábitos y actitudes crecen con el tiempo. Si no tenemos cuidado, podemos volvernos cada vez más "ciegos" y no verlos. Las personas gastan dinero y hacen todo lo posible por mantener sus hábitos, y en muchos casos los pensamientos negativos que los acompañan se arraigan. Las excusas y la negación se convierten en partes normales de la vida para defender o ignorar los problemas, y las personas siempre pueden encontrar formas de justificar lo que hacen o cómo piensan, incluso en el caso de odios y resentimientos (Jeremías 17:9).

La formación de hábitos es algo natural para nosotros, pero dejar los malos hábitos es otra cuestión. Sin embargo, los hábitos pueden romperse y el pensamiento puede cambiarse. A menudo, lo primero que se debe hacer es aprender a "ver" y reconocer dónde está la equivocación.

El Libro de Job trata sobre un hombre que tuvo un problema y no lo reconoció. El primer capítulo comienza hablando sobre su familia y sus posesiones. Dice que era un hombre justo, por su naturaleza pura y generosa, pero se enorgullecía de ello. A lo largo del libro, Dios tuvo que despojar a Job de sus posesiones y dejarlo sufrir físicamente. Hizo esto al permitir que Satanás pusiera pruebas y dificultades en la vida de Job.

Al final del libro, Job cambia y aprende a romper su viejo hábito de auto justicia. Job pudo abrir sus ojos y entender que no importaba cuan bueno el pensara que era, no podía compararse con Dios, ni podía acusarlo de haberlo tratado injustamente: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). En nuestra sociedad actual, muchas personas se niegan a enfrentar la verdad y confían en las excusas y la auto justificación. Entonces, los vicios o malos hábitos nos destruyen porque no somos capaces de ver cuándo estamos equivocados.

¿Qué tiene todo esto que ver con la superación?

Antes de que se pueda superar cualquier hábito o forma de pensar equivocada, primero tenemos que analizarlo y enfrentarnos a él. Tenemos que verlo tal como es y estar decididos a dejar de ser esclavos. Al hacerlo, no solo eliminaremos un mal hábito, sino que también creceremos en convicción y confianza. Muchas veces queremos que Dios nos quite nuestro problema, pero a veces Dios permite que tengamos problemas para que podamos tener la oportunidad de desarrollar el carácter.

Al igual que Job, a menudo nos convencemos de que tenemos razón, de que no hemos hecho nada malo, que no somos nosotros los que necesitamos cambiar, no importa el tipo de problema que sea.

Sin embargo, hay una promesa de esperanza, y Dios ofrece a través de su Espíritu Santo una forma especial de vencer y de "ver" dónde necesitamos crecer y cambiar. Los que obedecen su palabra tienen la oportunidad de convertirse en una "obra perfecta" en manos del Creador (Filipenses 1: 6).

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