Cuando Steve Jobs murió en el 2011 a la edad de 56 años, se había convertido en el famoso director ejecutivo de Apple Inc., una de las empresas de tecnología más importantes del mundo. Conocido ampliamente como el hombre que ideó los productos de Apple como Macintosh, iPod, iPhone y iPad; Jobs se dedicó a la tecnología con una pasión que quizá nunca se hubiera descubierto si no fuera por dos influencias cruciales en su juventud.