Surgen los problemas económicos

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Los Estados Unidos de América y otras naciones descendientes de Israel, como el Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y las naciones del Noroeste de Europa; han disfrutado de una prosperidad económica sin precedentes durante los últimos dos siglos.

La libra esterlina y el dólar han sido las monedas de reserva del mundo y el medio de cambio reconocido para el comercio mundial durante varios siglos. Ahora esta posición privilegiada y preeminente está cambiando. Una serie de reveses dramáticos van a afectar a las naciones israelitas, mientras las antiguas profecías bíblicas sigan cobrando vida enlos meses y años que se avecinan.

Señales de advertencia: peligros a la vista

El actual sistema monetario internacional gira en torno al dólar estadounidense. Sin embargo, este país tiene una deuda de 16 billones [trillones en EUA] de dólares con fondos soberanos de inversión de países del Oriente Medio y posibles enemigos futuros, como China y Rusia. Esta deuda en espiral ha socavado la confianza en el dólar. Al mismo tiempo, el endeudamiento con posibles adversarios del futuro es algo que impondrá límites a las opciones políticas y militares de los Estados Unidos en caso de una crisis. Las naciones prestamistas no ven con buenos ojos los esfuerzos del Tesoro estadounidense por devaluar el dólar, a fin de reducir el monto del dinero debido a esas naciones porque amenazan el valor de las inversiones que ellas tienen en esa moneda. El resultado ha sido despertar en otras naciones el afán por crear una moneda alterna al dólar estadounidense. Como ha señalado el economista James Rickards, los más grandes competidores económicos de los Estados Unidos; entre estos China, Rusia y las naciones petroleras del Oriente Medio; están haciendo todo lo posible por acabar con el monopolio monetario de los Estados Unidos. Rickards es asesor en economía internacional para el Departamento de defensa de los Estados Unidos.

Las naciones perjudicadas por las políticas financieras de los Estados Unidos, todavía no pueden desafiar su dominio militar. Sin embargo, en esta edad electrónica hay otros modos de atentar contra las políticas de un país, ¡entre estos,ciberataques y guerras monetarias! El propósito de una guerra financiera es perturbar el comercio, destruir la riqueza, degradar la capacidad del adversario y lograr una ventaja geopolítica. Los ciberataques contra los mercados financieros, en los cuales se simula una venta masiva de acciones y bonos, pueden causar un pánico financiero capaz de eliminar grandes cantidades de riqueza de la noche a la mañana o en cuestión de días. Los observadores reconocen que un ataque ciberfinanciero bien planeado podría causar tantos trastornos como cualquier ataque militar tradicional. Las actividades, sean accidentales o malintencionadas, que socaven la confianza en el dólar, podrían llevar al derrumbe del sistema internacional y generar malestar social y político. Rickards también afirmó: "El resultado más probable de las guerras monetarias y la degradación del dólar podría ser una pérdida caótica y catastrófica de confianza entre los inversores y la aplicación de medidas de emergencia por parte de los gobiernos a fin de conservar algún tipo de sistema monetario". El mismo autor señala: "El camino del dólar estadounidense es insostenible… esto deja el caos como una fuerte posibilidad". También escribe que estamos presenciando "los últimos días del dólar y el resultante colapso del sistema monetario internacional… el siguiente colapso financiero será de un alcance sin precedentes en la historia".

Antiguas profecías

Lo que muchos no captan es que hace muchísimo tiempo Dios prometió a Abraham y a sus descendientes que si obedecían sus leyes, serían bendecidos (Génesis 12:1-3; Deuteronomio 28:1-13). Pero también les advirtió de lo que ocurriría si desobedecían sus leyes: "Quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo", porque su orgullo también se basa en el poder económico, y añadió que sus enemigos tendrían dominio sobre ellos (Levítico 26:14-20). Dijo también que si los israelitas lo rechazaban y dejaban sus caminos, se levantarían extranjeros en medio de ellos, las naciones israelitas perderían poder e influencia y se convertirían en deudoras de otras naciones (Deuteronomio 28:43-45). El profeta Isaías advirtió a los israelitas que por haberse negado a obedecer las leyes, Dios les quitaría la protección que había puesto a su alrededor por la obediencia de su antepasado Abraham (Isaías 5:5). Isaías profetizó igualmente que las naciones israelitas serían como Sodoma y Gomorra, promoviendo el homosexualismo, el matrimonio entre personas del mismo sexo y otros placeres sensuales (ver Génesis 19:5-7; Ezequiel 16:49-50); y que Dios retiraría los soportes de su sociedad, incluido su poder económico (Isaías 1:1-10; 3:1-5). El profeta Miqueas predijo el día cuando los israelitas pecadores intentarían salvar su dinero; pero esos intentos no darían resultado, sino que la riqueza pasaría a sus conquistadores (Miqueas 6:14).

Ezequiel recibió la comisión de advertir a las naciones israelitas (Ezequiel 2:3; 3:4, 16-17) que, a causa de su desobediencia a las leyes divinas, sufrirían "quebrantamiento sobre quebrantamiento" y que su dinero valdría tan poco que lo tirarían a la calle como basura (Ezequiel 7:19, 26). Jeremías profetizó que "pronto" vendrían destruidores sobre las naciones israelitas pecadoras por haber dejado las leyes de Dios, y que el resultado sería una catástrofe sin precedentes (Jeremías 6:26; 9:13-19; 19:3-4). En términos modernos del siglo 21, la "espada" y el "destruidor" que Dios enviaría contra las naciones descendientes de Israel podrían ser, entre otras cosas, ciberataques y guerras monetarias; y por consiguiente, perturbaciones, opresión e incluso conflictos armados.

¡Todas estas profecías están cobrando vida en las noticias de hoy! El orgullo de los Estados Unidos y su poderío económico se están evaporando mientras se pierde confianza en el dólar y en la capacidad de ese país de dirigir y ser un modelo para el mundo. El endeudamiento indiscriminado ha convertido a los Estados Unidos en deudor de otras naciones, entre ellas naciones competidoras y posibles enemigas futuras. Las políticas monetarias estadounidenses que buscan devaluar el dólar amenazan la riqueza de otras naciones que tienen inversiones en dólares, y fomentan el rencor contra la dominación económica estadounidense en el ámbito internacional. Todo esto alimenta un movimiento creciente por minar el dólar y reemplazarlo con otra moneda. Los analistas financieros están prediciendo que la muerte del dólar podría traer el derrumbe del sistema monetario internacional y lanza al mundo a un estado de caos económico y social.

Desde un punto de vista profético, también se ha señalado que "el euro espera tras bambalinas, como otra amenaza más a la hegemonía del dólar", y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, con sede en Frankfurt, Alemania, ha dicho: "El banco está pronto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro". El profeta Oseas indicó hace siglos que las naciones israelitas, aquejadas por males económicos, se volverían a los asirios [alemanes] en busca de ayuda cerca del final de la era (Oseas 5:13). Es importante detenerse a pensar que estas profecías antiguas están cobrando vida a la vez que los Estados Unidos y otras naciones que se dicen cristianas se alejan de Dios y de su legado bíblico. Sus adversarios lo ven como ejemplos modernos de Sodoma y Gomorra, encaminados a la destrucción. Para saber qué ocurrirá a estas naciones y al resto del mundo al aproximarse el final de la era, lo invitamos a leer nuestro folleto informativo titulado: Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.

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