¿Es bíblica la teoría del rapto?

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¿Está confiando usted en que el "rapto secreto" lo salve de las tribulaciones de los últimos días? ¿No tendrá Dios un plan mucho mejor para usted?

¿Es bíblica la teoría del "rapto"? O, por el contrario, ¿revelan las Escrituras que el plan de Dios para los cristianos es diferente de lo que piensa la mayoría?

¡Usted necesita saberlo!

¿Acaso nos espera un día cuando Dios "raptará" a los verdaderos cristianos, dejando abandonados a los "no salvos" a una muerte espantosa? ¿Habrá un caos en el mundo cuando desaparezcan repentinamente los cristianos?

Imagine que vamos a alguna iglesia evangélica reconocida y preguntamos a cien personas: "¿Raptará Dios a los cristianos verdaderos antes del regreso de Jesucristo?" La mayoría de los presentes responderían que sí. Un estudio del Pew Forum en el 2011 encontró que el 61 por ciento de los "líderes evangélicos" prevén que en el tiempo del fin los creyentes serán levantados en el aire para estar con Jesús antes de los juicios que vendrán sobre el planeta Tierra, y que más de la mitad de los encuestados, el 52 por ciento, piensan que esto ocurrirá en vida suya.

¿De dónde viene esta idea? ¿Es acaso bíblica? Ciertamente no es la Biblia la que ha popularizado esta teoría. Así como las ideas actuales sobre el infierno vienen en gran parte del Inferno de Dante, muchas ideas actuales sobre los tiempos del fin corresponden a las descripciones populares del rapto difundidas en libros como la serie Dejados atrás de Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins.

La idea del "rapto secreto" es polémica aun entre quienes se consideran creyentes en la Biblia. ¿Por qué? Porque es imposible comprobarla con las Escrituras y ni siquiera se conoció en el mundo protestante hasta los últimos siglos. Peor aún, ¡contradice varias enseñanzas bíblicas acerca de la segunda venida de Cristo!

Muchos han visto representaciones sobre el "rapto secreto" según la serie Dejados atrás. Un piloto de avión cristiano es arrebatado de pronto, dejando que su avión caiga en picada al mar. Las grandes autopistas se convierten en zonas de accidentes terribles, con espectaculares choques de vehículos sin conductor mientras los heridos y muertos se multiplican en la vía. Incluso, hemos visto autos con letreros como este: "En caso de rapto, ¡este vehículo quedará sin conductor!" Para quienes creen en esa teoría del rapto, los que no son salvos no solamente quedarán abandonados, sino que muchos irán directamente al infierno luego de perecer en circunstancias horripilantes en ausencia de los "salvos".

¿Qué Dios cruel y caprichoso haría semejante cosa?

En su libro Apocalipsis sin velo, Tim LaHaye intentó demostrar que la Biblia enseña la realidad de un "rapto". Empieza su "demostración" citando Apocalipsis 4:1-2, pero luego reconoce que "el rapto de la iglesia no se enseña explícitamente en Apocalipsis 4". ¡Así es!

¿Hay en el pasaje citado alguna indicación de un "rapto"? ¡No! Léalo usted mismo: "Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el Cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el Cielo, y en el trono, uno sentado" (Apocalipsis 4:1-2).

Aquí se describe cómo el apóstol Juan es llevado "en el espíritu", probablemente en una visión, al propio trono de Dios en el tercer Cielo. LaHaye intenta razonar de alguna manera que el apóstol Juan representa a la Iglesia, ¡pese a que la Biblia no da ni el menor indicio de semejante representación! La Biblia siempre representa a la Iglesia como una mujer, como la prometida de Cristo (2 Corintios 11:1-2; Efesios 5:22-24).

La Haye ofrece otro argumento para la teoría del rapto: "La ausencia de toda mención de la Iglesia en el resto del Apocalipsis indica que no está en la Tierra durante la tribulación. Hay 16 referencias a la Iglesia en Apocalipsis 1 a 3; en cambio, los capítulos 6 a 18, que tratan de la tribulación, no mencionan a la Iglesia ni una sola vez" (Apocalipsis sin velo). La aseveración es equivocada, ya que todo el capítulo 12 delApocalipsis habla de la Iglesia, y Apocalipsis 19:7-9 trata claramente de las bodas de la Iglesia con Jesucristo, como veremos más adelante.

LaHaye llega pronto al pasaje bíblico principal en el cual se basan todos los defensores de la cuestionable teoría del rapto. Dice: "El apóstol Pablo fue el redactor especial a quien Dios eligió para revelar a la Iglesia los maravillosos detalles del rapto, cuando todos los cristianos, los muertos y los vivos, serán ‘arrebatados’ al Cielo para estar con Cristo (1 Tesalonicenses 4:16-17)" (Ibídem).

¿Cuáles "maravillosos detalles" ofrecen estos dos versículos para demostrar la veracidad de la teoría del rapto? Estudiemos todo el contexto del pasaje: "Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en Él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del Cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras" (1 Tesalonicenses 4:13-18).

¡Lo que Pablo realmente dijo!

Aquí el apóstol Pablo está consolando a los hermanos tesalonicenses por los compañeros cristianos que desde hacía poco "dormían", es decir, estaban muertos. Dijo que Dios traerá con Jesús "a los que durmieron en Él". Prosiguió, diciendo: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del Cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero" (v. 16). Apocalipsis 8 y 9 revela claramente las "plagas de las trompetas" de Dios y la tremenda destrucción que estas causarán por toda la Tierra. Después, Apocalipsis 11:15 nos dice: "El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el Cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos". Cristo no regresa a la Tierra en silencio para "arrebatar" a sus santos al Cielo secretamente. Al contrario, regresará al final de los acontecimientos más extraordinarios y formidables de la historia, ¡acontecimientos que estarán a la vista de todo el mundo!

De nuevo, el apóstol Pablo nos dice, respecto de la segunda venida de Cristo: "He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados" (1 Corintios 15:51-52). De aquí se entiende claramente este hecho fundamental: que los santos de Dios, vivos o muertos, no se levantarán ni serán transformados hasta después de sonar la "última trompeta". ¡Este hecho en sí basta para desmentir toda la "teoría del rapto"!

Jesucristo describe claramente en Mateo 24:3-33 el orden de los sucesos que culminarán con su segunda venida. ¡Lea esos versículos muy atentamente! Primero, Jesús habló de falsos profetas que se levantarían y engañarían a "muchos" (v. 5). Luego habló de guerras, hambruna, plagas y terremotos que vendrían enseguida. ¿Acaso dijo que sus santos escaparían de todo esto? ¡No! Por el contrario, lo que dijo fue esto: "Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre" (v. 9). Antes del regreso de Cristo, muchos cristianos verdaderos experimentarán, no un "rapto" al Cielo, ¡sino un martirio!

Jesús predijo enseguida la gran tribulación, un fenómeno tan terrible que no dejaría a "ninguno" con vida si no fuera por la intervención divina (vs. 21-22). El versículo 29 dice así: "Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el Sol se oscurecerá, y la Luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas". Siguen unas "señales" impresionantes, y luego el regreso glorioso de Jesucristo "con gran voz de trompeta" (v. 31); mientras los santos resucitados se reúnen con Cristo, su Esposo, y descienden junto con Él al monte de los Olivos. "Después saldrá el Eterno y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos" (Zacarías 14:3-4). Zacarías escribió por inspiración divina: "El Eterno será Rey sobre toda la Tierra. En aquel día el Eterno será uno, y uno su nombre" (v. 9).

Al suponer, sin reflexionar, que el apóstol Juan representa a la Iglesia, y al hacer caso omiso del significado obvio y reiterado de la "última trompeta", entre otros errores, LaHaye pretende edificar una plataforma para el lanzamiento de la "teoría del rapto". Sus bases son totalmente contrarias a la Biblia. Entonces, ¿dónde se originó esa teoría equivocada?

Origen de la teoría del rapto

Con muy pocas excepciones, los especialistas reconocen que la teoría del rapto fue prácticamente desconocida y que no se enseñó hasta la llegada de un individuo llamado John Nelson Darby. Darby fue el fundador de la Iglesia de los Hermanos de Plymouth. Describió un sistema de interpretación bíblica llamado "dispensacionalismo". Le teoría es que Dios tiene normas diferentes para diferentes grupos en diferentes momentos de la historia humana. Darby enseñó que Dios tiene una "ley" para los judíos pero "gracia" para la Iglesia.

Más tarde, Cyrus I Scofield refinó y popularizó las ideas de Darby en su obra: La Biblia de referencias. De allí, los evangélicos protestantes se aficionaron a estas enseñanzas, aunque son claramente contrarias a las Escrituras.

En un esfuerzo por hallar orígenes más antiguos de la teoría del rapto, LaHaye cita varias referencias dudosas que datan de muchos siglos antes de Darby. Por ejemplo, cita los escritos de un tal Pseudo-Efrén, si bien reconoce que difícilmente se puede saber quién fue ni cuándo escribió. La siguiente es una cita de "Pseudo-Efrén" que LaHaye incluye en su libro Apocalipsis sin velo: "¿Por qué, entonces, no rechazamos toda inquietud por las acciones mundanas y nos preparamos para el encuentro con el Señor Cristo, para que Él pueda retirarnos de la confusión, que se apodera del mundo?… Todos los santos y escogidos de Dios se reúnen antes de la tribulación, que ha de venir, y son llevados al Señor, a fin de que no vean en ningún momento la confusión que se apodera del mundo a causa de nuestros pecados".

Tómese en cuenta que esta supuesta cita antigua no da ninguna referencia bíblica para validar tales ideas y ciertamente no menciona la palabra "rapto". Otra cita vaga y aún más antigua empleada por LaHaye es de Victorino, un obispo católico romano, por allá en el año 270dc. En un comentario sobre Apocalipsis, Victorino hablaba de cómo el pueblo de Dios podría salvarse de las plagas impuestas por los dos testigos que se describen en Apocalipsis 11. LaHaye dice: "En su comentario sobre Apocalipsis, comparó las plagas de aquel período con las plagas de Levítico y luego dijo: ‘Estas serán en los últimos días, cuando la Iglesia habrá salido de en medio’. Obviamente, el obispo Victorino de Petau, brillante erudito bíblico del siglo tercero, vio que la Iglesia se marchaba antes de las plagas en tiempos de la ira de Dios, que por su comentario sobre Apocalipsis 11 él tomó como de siete años. ‘Habrán salido de en medio’ fue su manera de describir el rapto de la Iglesia".

¿Qué nos dice esta cita de un escritor antiguo acerca de la teoría del rapto?

Nada.

La cita no dice absolutamente nada sobre un "rapto". Se limita a imaginar que el pueblo de Dios, de algún modo, habría salido de "en medio" de la peligrosa situación. Al dar por sentado que el escritor antiguo se refería al rapto, ¡LaHaye logra poner sus palabras en la boca del obispo Victorino!

¿Habrá una vía de escape real para el pueblo de Dios durante la gran tribulación venidera? ¿Cuáles son las enseñanzas claras de la Biblia al respecto?

Un lugar de refugio

La Biblia enseña claramente que Dios proveerá un lugar de refugio, "lugar preparado por Dios" (Apocalipsis 12:6) para su pueblo durante la gran tribulación futura. Ahora bien, no se trata de un "rapto" secreto, y los santos fieles no irán al Cielo, sino que Dios los protegerá por medios sobrenaturales en un lugar desértico aquí en la Tierra.

Refiriéndose a los sucesos traumáticos que han de ocurrir antes de la gran tribulación, Jesús les dijo a sus seguidores: "Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá" (Mateo 24:20-21). Él nunca habló de un rapto, sino de la "huida" de su pueblo. Observe que debemos orar que esta huida al lugar de refugio no ocurra en día sábado, ya que implicará cierto esfuerzo y dificultad física, tal como ocurrió con la huida de Egipto en tiempos de la antigua Israel. Si hubiera un "rapto" sobrenatural, no habría preocupación por el sábado ni por el peligro de viajar en invierno. Esto debe ser muy claro.

Más tarde, Cristo inspiró al apóstol Juan para que describiera en detalle cómo la Iglesia verdadera será llevada a un lugar de refugio aquí en la Tierra. Lo invitamos a estudiar Apocalipsis 12 atentamente para que nadie pueda confundirlo sobre este tema. En Apocalipsis 12, Jesús revela a Juan la visión de una "mujer" (Israel) que dio a luz al Mesías (vs. 1-2). Se presenta Satanás como un dragón dispuesto a "devorar a su hijo tan pronto como naciese" (v. 4). Cristo, el "varón que regirá con vara de hierro a todas las naciones" (v. 5), es arrebatado al trono de Dios en esta formidable visión.

Entonces la "mujer" (v. 6), que evidentemente es la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento, tiene que huir "al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios". ¡Es fácil demostrar por sí mismo que el Cielo nunca se llama un "desierto"! Este pasaje de las Escrituras está describiendo la huida de la Iglesia verdadera de Dios desde las zonas centralizadas del Imperio Romano y ante las persecuciones infligidas por la gran iglesia falsa. Efectivamente, ¡huyó a la zona "desierta" de los Alpes italianos y suizos desde el 554 hasta el año 1814dc! Si se entienden las profecías bíblicas según el concepto de "un día por un año" (ver Ezequiel 4:6y Números 14:34), se trataría de un período de 1.260 años que va desde la llegada del emperador romano Justiniano en el 554 hasta el derrocamiento del último emperador romano, Napoleón, en 1814. Fue durante aquel período de 1.260 años que los verdadero cristianos se hallaron en el mayor peligro físico por el vil sistema que Dios llama "BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA" (Apocalipsis 17:5).

Comienzo de la gran tribulación

Entonces, en el propio final, estalla una guerra espiritual entre Satanás y sus demonios por un lado, y los ángeles de Dios por el otro. ¡Esta tremenda guerra espiritual probablemente se prolongará por los próximos años! Satanás queda derrotado y es "arrojado a la Tierra… con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo" (Apocalipsis 12:9-12). De pronto, e inexplicablemente, un espíritu maligno descenderá sobre la zona de la "bestia" o potencia en Europa y sobre los líderes de la iglesia falsa. Al poco tiempo, ¡empezarán en serio a planear la destrucción de las naciones de la Tierra! Y reprimirán velozmente al que se atreva a predicar la verdad de la Biblia. Así será el comienzo de la gran tribulación.

En este punto, Juan escribe que Satanás "persiguió a la mujer", que obviamente son los fieles de la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento (vs. 13-16). Tal como ocurrió en el primer cumplimiento, descrito en el versículo 6, la Iglesia será guiada por Dios de nuevo para que huya a un lugar de refugio aquí en la Tierra. Porque "la tierra ayudó a la mujer… y tragó el río que el dragón (Satanás, v. 9) había echado de su boca" (v. 16).

Viendo a los cristianos llenos de celo transportados a un lugar de refugio donde él no los alcanza, Satanás "se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo" (v. 17). Los cristianos débiles y tibios que son "abandonados" en este punto resultan víctimas de una terrible persecución por parte del diablo y sus huestes.

Algunos ministros intentan aplicar el versículo 17 al pueblo judío. Pero es claro que el capítulo entero se refiere al "Israel de Dios" (Gálatas 6:16), que en un principio fue Israel antigua y después los fieles de la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento, que en la Edad Media fue guiada por Dios en su huida ante el Imperio Romano durante muchas persecuciones, entre ellas la Inquisición. Aunque los judíos son amados, no tienen ni guardan el "testimonio" de Jesucristo (v. 17). Por eso, la "huida" final a un lugar de refugio ¡se aplica sin duda a la Iglesia de Dios!

Cerca del final de su ministerio, Jesucristo dejó estas instrucciones vitales para su pueblo: "Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre" (Lucas 21:36). ¡Muy pocos que se declaran cristianos están obedeciendo este mandamiento del Hijo de Dios! La mayoría de las personas van a alguna iglesia donde rara vez se habla de profecía bíblica y ciertamente poco se comprende. No saben sobre qué deben "velar", y quizá no les interese hacerlo. Francamente, la mayoría de los cristianos tradicionales no saben cómo orar. Y tampoco "claman a Él día y noche" como dijo Jesús que harían sus "escogidos" (Lucas 18:7). Incluso en el pueblo de Dios la mayoría se deja llevar por la "tibieza", en esta última era laodicense de la Iglesia. Jesucristo viviente habla de tal actitud en términos trepidantes: "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca" (Apocalipsis 3:15-16). Tal parece que los tibios entre los cristianos ¡quedarán en medio de la gran tribulación! (vs. 17-19). No han estado dispuestos a presentar el cuerpo como sacrificio vivo (Romanos 12:1) ni a entregarse completamente para que Jesucristo viva en ellos su vida de obediencia. Por esto, cuando empiece la gran tribulación, Dios no va a protegerlos, y al final se verán obligados a escoger entre la entrega total a Dios o la muerte eterna en el lago de fuego.

Protección del pueblo fiel

Dios en su misericordia protegerá a su pueblo fiel. Lo hará sobrenaturalmente en algún lugar aquí en la Tierra. ¿Exactamente quiénes van a ser protegidos? Dios aclara el camino de vida de su pueblo más fiel: "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús" (Apocalipsis 14:12). Así como se describe a la Iglesia verdadera en Apocalipsis 12:17 como una Iglesia que guarda los mandamientos, individualmente los santos de Dios obedecen los diez mandamientos como un camino de vida; y no sucumben a los cantos de sirena de tantos ministros que sostienen que la ley espiritual de Dios fue "abolida" o "clavada en la cruz". ¡La Biblia es extremadamente clara en este tema!

Si usted desea la divina protección del Dios Todopoderoso en los traumáticos meses y años que se avecinan, tenga la certeza de que no contará con un "rapto" repentino que lo llevará al Cielo en un instante. Por el contrario, como lo dejan muy claro las Escrituras, nuestro Creador guiará a su pueblo fiel hacia adónde deberá huir al inicio de la gran tribulación. Va a ser protegido sobrenaturalmente en un lugar determinado que Dios habrá preparado en la Tierra. Luego, después de la gran tribulación, sonará la "final trompeta… y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados" (1 Corintios 15:52; 1 Tesalonicenses 4:13-17).

No habrá tal "rapto secreto" de los santos. El poderoso sonido de la trompeta de Dios sacudirá la Tierra antes de que se levanten los santos de Dios. ¡Que Dios les ayude a usted y a sus seres queridos a comprender y a tener la voluntad de someterse al Cristo viviente de manera que Él pueda vivir su vida de obediencia en usted por el poder del Espíritu Santo! De la forma como fue inspirado el apóstol Pablo a decirnos: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gálatas 2:20).

Por medio de Cristo en usted, realmente podrá aprender a caminar con Dios y a contar con la auténtica protección que el Dios Todopoderoso ha prometido claramente a sus verdaderos santos.

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