¡Olvido, desobediencia y caída repentina!

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En la actualidad pocos entienden por qué Gran Bretaña llegó a ser la primera superpotencia del mundo y por qué adquirió un imperio que abarcó el globo, o por qué los Estados Unidos surgieron hasta dominar el escenario mundial. Menos aún son los que captan lo que les espera en el futuro a estos primos anglosajones. Las profecías bíblicas tienen información sorprendente sobre los verdaderos orígenes del dominio británico y estadounidense y sobre el horrible destino que les espera a dos pueblos que olvidaron su origen y las obligaciones que acompañan a las bendiciones y el poder. Muchas de aquellas profecías extraordinarias ya se han cumplido ¡y muchas más están cobrando vida en la actualidad!


Orígenes y promesas

La Bibliaofrece un importante panorama de la historia universal, mostrando el papel céntrico que ha cumplido Dios en la decisión de los principales sucesos. El libro de Génesis narra que Dios llamó a cierto individuo de nombre Abram [Abraham] y que dio unas promesas tanto para él como para sus descendientes, promesas que dependían de que obedecieran a Dios y sus leyes. Le prometió a Abraham que si obedecía las instrucciones divinas, sus descendientes se multiplicarían y serían grandes y se extenderían al exterior como pueblo colonizador; y que llevarían bendiciones a otros pueblos del mundo, hasta llegar a poseer las puertas de sus enemigos (Génesis 12:1-3; 22:16-18; 28:13-15). Estas profecías no se han cumplido en el pueblo judío ¡pero sí en varias otras naciones! Las Sagradas Escrituras indican claramente que estas promesas tendrían su cumplimiento final en otras tribus de Israel: los hijos de José, o sea Efraín y Manasés. Las profecías dicen que los descendientes de Manasés se convertirían en una gran nación y los descendientes de Efraín serían una "multitud" o mancomunidad de naciones. La verdadera razón por la cual Inglaterra adquirió un imperio mundial y que los Estados Unidos llegaron a ser el país más poderoso del mundo se debe al hecho de que esos pueblos son descendientes de Abraham, el hombre que obedeció a Dios y guardó sus mandamientos (Génesis 26:4-5). No hay otras naciones en la Tierra que se acerquen siquiera a cumplir estas promesas proféticas. Usted puede aprender más sobre este tema fascinante leyendo nuestro folleto titulado Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.

Condiciones y consecuencias

En el libro del Deuteronomio, Moisés refiere que Dios llamó a la nación israelita su "pueblo escogido", no porque fuera superior a los demás sino porque Él le había dado sus leyes a fin de que, si las cumplía, fuera un ejemplo para otras naciones y una luz para el mundo (Deuteronomio 4:1-10; 7:6-11). Ahora bien, Dios advirtió muchas veces a su pueblo escogido en estos términos: "Guardaos, no os olvidéis del pacto del Eterno vuestro Dios, que Él estableció con vosotros…Cuídate de no olvidarte del Eterno tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy" (Deuteronomio 4:23; 8:11). También les recordó a los antiguos israelitas (compuestos de doce tribus descendientes de los doce hijos de Jacob, bisnieto de Abraham) que si obedecían las leyes de Dios recibirían bendición, pero si desobedecían las leyes de Dios y se apartaban de Él, las consecuencias serían graves (Levítico 26; Deuteronomio 28). Lamentablemente, las antiguas naciones de Israel y Judá no hicieron caso de estas advertencias divinas, y como consecuencia de su olvido y desobediencia sufrieron invasiones y derrotas militares e incluso el cautiverio nacional a mano de los asirios (para Israel) y de los babilonios (para Judá). ¡Estos trágicos ejemplos han quedado escritos como lecciones para nosotros! (1 Corintios 10:11).

Por otra parte, Moisés dejó constancia de ciertas profecías para los pueblos descendientes de Israel, que se referían a un futuro lejano. Antes de morir, el profeta dijo: "Sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho mal ante los ojos del Eterno, enojándole con la obra de vuestras manos" (Deuteronomio 31:29). Moisés advirtió igualmente que los pueblos israelitas "perecerían pronto" por la maldad de sus caminos (Deuteronomio 28:20). Este mismo tema de un fin catastrófico y repentino relacionado con el olvido y la desobediencia encuentra eco en las palabras de otros profetas. Isaías advirtió: "Ay de los hijos que se apartan… hijos que no quisieron oír la ley del Eterno… cuya caída viene súbita y repentinamente" (Isaías 30:1, 9, 13). Jeremías también advirtió: "Tú me dejaste…hice que de repente cayesen terrores sobre la ciudad" (Jeremías 15:6-8; ver también 6:26; 18:22). Por su parte, el profeta Oseas dijo: "Olvidó, pues, Israel a su Hacedor… yo meteré fuego en sus ciudades… por causa de vuestra gran maldad…À la mañana será del todo cortado el Rey de Israel" (Oseas 8:14; 10:15).

¿Por qué pronunciaría Dios profecías tan terribles contra los Estados Unidos y los pueblos descendientes de Gran Bretaña que se dicen ser naciones "cristianas"? ¡Un vistazo a las noticias revela hechos graves! En años recientes, la instrucción religiosa "cristiana" y las oraciones en nombre de Jesucristo quedaron prohibidas en las escuelas públicas, pero los estudiantes, en muchos casos, sí pueden aprender sobre religiones paganas e incluso pueden recitar oraciones a otros dioses. Los tribunales en naciones que se dicen cristianas hicieron quitar los diez mandamientos de los edificios públicos, ¡muchas veces a raíz de algún litigio entablado por un solo ateo! Las naciones occidentales supuestamente cristianas están a la cabeza del mundo en los índices de divorcio y cohabitación, aunque la Biblia dice que Dios aborrece el divorcio y clama contra la fornicación (Malaquías 2:16; 1 Corintios 6:18). En la actualidad estamos presenciando una de las reversiones más impresionantes de los valores morales en la historia escrita, cuando iglesias, teólogos, educadores y funcionarios oficiales en el mundo occidental han empezado a promover el homosexualismo y el matrimonio entre personas del mismo sexo como algo normal, incluso entre ministros y sacerdotes, pese a que la Biblia condena semejantes prácticas como cosas abominables y perversas (Levítico 18:22; Romanos 1:23-28).

¿En plena decadencia?

La decadencia moral y el amplio rechazo a los valores bíblicos universales ocurren precisamente cuando los pueblos de Estados Unidos y los descendientes de Gran Bretaña se hunden en un mar de deudas, piden dinero a prestamistas extranjeros y venden sus haberes nacionales; olvidando que Dios previó todo eso y advirtió que el que pide prestado se convertiría en esclavo del prestamista (Deuteronomio 28:43-45; Proverbios 22:7). No es simple coincidencia que ahora los grandes prestamistas que han invertido fuertemente en bonos del gobierno de Estados Unidos estén pasando su dinero a otros lugares, previendo la caída del dólar. À raíz de lo escaso de su presupuesto, Inglaterra está haciendo grandes recortes en sus fuerzas armadas, medida que limitará seriamente su capacidad para proyectar el poder… y todo esto precisamente cuando el mundo se torna más caótico y cuando otras naciones están reforzando su capacidad guerrera. ¡Esto no presagia cosas buenas para el futuro de los Estados Unidos y los descendientes de Gran Bretaña!

À la luz de estas realidades económicas y sociales, no es sorprendente oír al profesor de Harvard, el británico Niall Ferguson, advertir a los líderes mundiales sobre "las crecientes perspectivas de que el ‘imperio’ estadounidenses se derrumbe de repente por causa del cada vez mayor endeudamiento de la nación… [ya que] la deuda económica puede llevar a una pérdida repentina de poder militar y de respeto mundial" (Aspen Daily News, 6 de julio del 2010). Según las profecías bíblicas que están cobrando vida, el olvido y la desobediencia a las leyes de Dios, talón de Aquiles de los pueblos estadounidense y británico, acabarán por ocasionar su caída repentina ¡si no se arrepienten y se vuelven al Dios que les dio sus bendiciones y su poder!

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