¿El fin del universo?

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Los seres humanos tenemos un deseo natural de conocer el origen y futuro del universo. Queremos llegar hasta sus últimos confines. Pero a la vez, comprendemos que nuestro propio planeta corre peligro. Los seres en la Tierra ¿lograrán sobrevivir? ¿Sobrevivirá el propio universo? ¿Hay alguna esperanza para el futuro nuestro?

El antiguo Rey David de Israel se maravillaba al contemplar su lugar dentro del cosmos. Siendo pastor de ovejas en su juventud, veía la gloria de los cielos noche tras noche y se hacía las misma preguntas que muchos filósofos se han planteado a lo largo de los milenios: "Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?" (Salmo 8:3-4).

¿Ha contemplado usted su propio lugar dentro del universo-ahora y en el futuro? ¡Debería hacerlo! Cuando contempla el cielo nocturno, ¿qué ve? Si vive en una ciudad grande, quizá vea sólo un puñado de estrellas. Si vive en el campo, donde la noche es más oscura, posiblemente vea centenares o millares de estrellas. Esas estrellas son apenas unas poquitas de los miles de millones que hay en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Los científicos calculan que nuestra galaxia contiene más de 200 mil millones de estrellas, algunas de las cuales ¡tienen más de 13 mil millones de años! Los astrónomos dicen que hay por lo menos 50 mil millones de galaxias que podrían verse en nuestro universo, y muchas otras que no son visibles ni con nuestros mejores telescopios.

¿Podemos siquiera empezar a comprender cifras tan inmensas, y una escala tan vasta, en nuestro universo? Podemos agradecer a la ciencia este vistazo somero que logra darnos de un fenómeno tan impresionante. Aun así, la ciencia sigue incapaz de responder a las grandes incógnitas de la vida. ¿Cuáles son el significado y el propósito de la vida? ¿Qué destino le espera a la humanidad? Como lector de El Mundo de Mañana, usted sabe que esas respuestas las buscamos en la Biblia.

¿Ha demostrado la ciencia que no hay Creador del universo? ¡No! Son incontables los científicos honrados, considérense o no cristianos, que reconocen que las verdades científicas pueden conciliarse perfectamente con la idea de un Dios Creador. Muchos están de acuerdo con la perspectiva de Patrick Glynn, Ph.D. de la Universidad de Harvard, quien observó en su importante libro La evidencia de Dios: "La explicación más elemental del universo es que parece ser un proceso diseñado de tal modo que logre un objetivo o meta: crear seres humanos".

El antiguo Rey David fue un paso más allá, reconociendo al que creó y ordenó el universo. Asombrado ante la maravilla del cosmos, supo apreciarlo como la obra de Dios y percibió el lugar que en el universo le corresponde a la humanidad: "Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: ovejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo, las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar. ¡Oh el Eterno, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!" (Salmo 8:5-9).

Dios concedió a los seres humanos dominio sobre la Tierra y sus criaturas. Debemos estar aprendiendo a manejar, gobernar y servir como fieles administradores suyos. Si no podemos ser administradores responsables de este planeta, ¿cómo pretendemos ser administradores responsables de la Luna, Marte o cualquier otra parte del universo?

Como seres humanos, reconocemos que estamos muy limitados por el tiempo y el espacio. Sin embargo, tenemos un insaciable anhelo de explorar nuestro universo. Ese anhelo llevó a las misiones Apolo que exploraron el espacio en los años sesentas y setentas. Muchos de nuestros lectores recordarán el asombro que se vivió al ver a los astronautas del Apolo 11 Neil Armstrong y Edwin "Buzz" Aldrin caminar en la Luna el 20 de julio de 1969. Pasaron 21 horas en la superficie lunar y regresaron a la Tierra trayendo casi 41 kilos de rocas lunares.

Después de ellos, otras cinco misiones Apolo lograrían alunizar. En diciembre de 1972, los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt fueron los últimos de un total de doce norteamericanos que pusieron el pie en aquella misteriosa superficie. Desde entonces, nadie ha vuelto a ir.

¿Guerra en el espacio?

Los científicos ven al espacio como un campo de exploración; los dirigentes militares y políticos suelen verlo como una base para la guerra. Los objetivos militares fueron parte clave de la "carrera de armamentos" entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en los años sesenta. La humanidad tiene un largo historial de guerras. No nos sorprenda saber que esa tendencia belicosa se extienda al espacio.

¿Cuán pendenciero es el género humano? Los historiadores Will y Ariel Durant investigaron este tema y llegaron a esta conclusión: "en los últimos 3.421 años de historia registrada, solamente 268 han transcurrido sin ninguna guerra" (Lecciones de la historia, p. 81). Los futuristas Alvin y Heidi Toffler han planteado algo similar, diciendo que "de hecho, en las 2.340 semanas que transcurrieron entre 1945 y 1990, la Tierra disfrutó un gran total de sólo tres que estuvieran realmente libres de guerra. Llamar ‘era de la posguerra’ a los años entre 1945 y el presente es sumarle ironía a una tragedia" (Guerra y anti-guerra, p. 14).

Preocupado por los peligros de una guerra nuclear global, el Boletín de los Científicos Atómicos ha mantenido desde hace más de 50 años lo que llama el "Reloj del Fin", que mide cuánto nos vamos acercando a la destrucción nuclear mundial. El 17 de enero de 2007, el Boletín adelantó el reloj dos minutos, a la medianoche menos cinco. Su comunicado de prensa explicó: "Este importante paso refleja la creciente inquietud por una ‘segunda era nuclear’ caracterizada por graves amenazas, entre ellas: las ambiciones nucleares de Irán y Corea del Norte, material nuclear sin asegurar en Rusia y otros países, el constante estado de ‘listo para lanzar’ de 2.000 de las 25.000 armas nucleares en manos de los Estados Unidos y Rusia, el escalamiento del terrorismo y nuevas presiones a favor de ampliar la potencia nuclear civil a razón de los cambios del clima, que podrían aumentar los riesgos de proliferación".

Sin lugar a dudas, el nuestro es un mundo peligroso. Esta es una razón por la cual los seres humanos miran hacia el cosmos. Tenemos la esperanza de evadir nuestros problemas en la Tierra. Pero ¿no sería más probable que llevemos los problemas de la Tierra al resto del universo?

¿Desbarate, compresión o muerte térmica?

El telescopio Hubble nos ha brindado vistas extraordinarias de galaxias y supernovas. La mayoría de los científicos estiman que nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene un diámetro de 100.000 años luz y un "espesor" de 1.000 años luz de arriba abajo. ¿Somos siquiera capaces de concebir un tamaño tan inmenso? ¿Podemos concebir las velocidades a que se trasladan las galaxias? Los astrónomos han demostrado que ciertas galaxias se desplazan por el espacio, alejándose ¡a unos 160 millones de kilómetros por hora!

La mayoría hemos oído hablar de la teoría del "Big Bang", que los científicos citan para explicar la actual expansión del universo. Pero ¿es posible que algún día el universo invierta este proceso de expansión, o que por el contrario, se siga extendiendo hasta deshacerse? Los cosmólogos han planteado escenarios con nombres exóticos como la "Gran Congelación" y la "Gran Compresión". La teoría de la "Gran Congelación" sugiere que a medida que el universo se expande, su disipación reduciría las temperaturas hasta un grado demasiado frío para permitir la vida. La "Gran Compresión" sugiere que el proceso de expansión del universo se invertiría hasta que termine por hacer implosión. Otros prevén lo que llaman una "Muerte Térmica" en que toda la energía del universo acabará por convertirse en calor. Otra posibilidad se ha denominado el "Gran Desbarate". Según esta teoría, el universo se extenderá a un ritmo cada vez más acelerado hasta que toda su materia se torne difusa y oscura.

Un físico de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) le dijo a la revista New Scientist: "Hace unos años, nadie pensaba seriamente en el fin del mundo dentro de los próximos 10 a 20 mil millones de años, especialmente cuando nos enteramos de que la expansión del universo se está acelerando… Ahora lo vemos como una posibilidad real" (6 de septiembre de 2002).

No todos los investigadores ofrecen perspectivas tan sombrías. La Dra. Ruth A. Daly, autora de un estudio en la Universidad de Princeton (Estados Unidos), analizó el tamaño máximo de galaxias radiales distantes y concluyó: "Podemos decir, con una confianza del 95 por ciento, que el universo es abierto y que seguirá extendiéndose para siempre".

Ahora bien, aunque el universo sobreviva, ¿cuál será el futuro de la Tierra?

¿El fin de la Tierra?

Nuestro planeta está amenazado. ¿Cuál es la peor de sus amenazas? El físico Stephen Hawkins dio su parecer en una entrevista para el programa noticioso 20/20 de la cadena ABC: "La guerra nuclear probablemente sigue siendo la mayor amenaza para la humanidad en este momento. Aun después de terminada la guerra fría, sigue habiendo suficientes armas nucleares acumuladas para matarnos a todos varias veces, y las nuevas naciones nucleares aumentarán la inestabilidad. Con el tiempo, es posible que la amenaza nuclear se reduzca pero surgirán otros peligros, de modo que necesitamos estar atentos" (30 de agosto de 2006).

¿Qué otras amenazas se citaron en ese programa? Advirtió sobre una guerra nuclear. Exploró los estallidos de rayos gama del sol que destruirían la atmósfera y toda la vida en la Tierra. Detalló el peligro de grandes volcanes. Esbozó los riesgos de epidemias de enfermedades y cambios del clima y señaló la posibilidad de que un asteroide se estrelle contra la Tierra.

Un choque de un asteroide con la Tierra es algo más que un tema para películas de ciencia ficción. Los buscadores de asteroides estiman que puede haber por descubrir cerca de la Tierra hasta 600 asteroides de tamaño de un kilómetro y cualquiera de ellos podría dirigirse directamente hacia nosotros.

En 1962, el mundo se acercó peligrosamente a una guerra nuclear durante la Crisis de los Misiles en Cuba. Los Estados Unidos y la Unión Soviética analizaron la posibilidad de lanzar y afrontar ataques nucleares. Felizmente, los soviéticos acabaron por retirar sus misiles nucleares de Cuba, aunque la Unión Soviética conservó su calidad de superpotencia por muchos años después.

¿Qué papel tendrá Rusia dentro de las profecías bíblicas para el tiempo del fin? Las Sagradas Escrituras muestran que algunas naciones al oriente del río Éufrates van a invadir al Medio Oriente. Leemos que: "El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente" (Apocalipsis 16:12).

Las fuerzas asiáticas se encontrarán ante una nueva superpotencia, llamada la "Bestia", en Meguido en Israel. Estas potencias se unirán en la batalla culminante que suele conocerse como "la batalla de Armagedón". Las fuerzas del mal, incitadas por la Bestia y el Falso Profeta, reunirán a los reyes de la tierra en Meguido, o Armagedón. Los reyes del oriente se desplazarán hacia el oeste, cruzando el Éufrates para unirse con otras fuerzas. Busque en un mapa del mundo dónde está situado el río Éufrates. Empieza en Turquía, pasa por Siria, luego por Irak hasta el golfo Pérsico. ¿Y qué naciones quedan al oriente del Éufrates? Entre ellas se cuentan Irán, India y China.

Fíjese bien dónde se reunirán los reyes de la Tierra. "los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón" (v. 16). ¿Qué es Armagedón? La palabra Armagedón es una transliteración del hebreo original har megiddo que significa "colina de Meguido" o "el monte de Meguido".

Meguido se encuentra unos 80 kilómetros al norte de Jerusalén en Israel. En la antigüedad, protegía la principal vía comercial entre Egipto y Damasco. También mira sobre la llanura más grande de Israel, la llanura de Esdraelón (llamada el valle de Jezreel en la Biblia). Las Escrituras hablan de varias batallas grandes que se libraron allí.

Reunidos en Meguido los grandes ejércitos del mundo, procederán hacia el sur para pelear en Jerusalén; esto es lo que las Escrituras llaman "la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso" (Apocalipsis 16:14). Esto es lo que dice la Biblia: "He aquí, el día de el Eterno viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Después saldrá el Eterno y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente" (Zacarías 14:1-4).

El Mesías, Jesucristo, regresará del Cielo para destruir a estos ejércitos. Sobre esto se lee en Apocalipsis 19:19-21. Después, el Rey de reyes gobernará la Tierra junto con los santos, los cristianos fieles, durante mil años. Nosotros anhelamos la llegada del milenio, o mundo de mañana, cuando todo el planeta tendrá verdadera paz: ¡paz genuina y duradera! Cada uno de nosotros debe prepararse para aquel período glorioso.

Sí, la profecía bíblica revela el final de esta era. El Mesías, Jesucristo, traerá paz a la Tierra. Él es el Príncipe de Paz (Isaías 9:6). Durante los mil años de su gobierno en la Tierra, los desiertos florecerán como una rosa (Isaías 35). Todas las naciones subirán a Jerusalén para aprender el camino de vida de Dios (Miqueas 4; Isaías 2). La naturaleza de los animales se transformará de violenta en pacífica (Isaías 11:6-9; Isaías 65:25).

¿Y después del Milenio?

Al final del Milenio, Dios resucitará a los muertos para lo que se ha llamado el juicio ante el gran trono blanco. Miles de millones de seres humanos, que vivieron y murieron sin haber escuchado el Evangelio de Jesucristo (y la mayoría de los cuales ni siquiera oyeron el nombre "Jesucristo") tendrán su primera oportunidad de salvación. Usted puede leer más sobre aquel juicio en Isaías 65:17-25.

Terminado el juicio ante el gran trono blanco, todos los malos incorregibles se echarán al lago de fuego. "Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego" (Apocalipsis 20:14-15).

Entonces el plan de salvación de Dios pasará a una nueva fase: "Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron" (Apocalipsis 21:2-4).

Sí, la Tierra será renovada y la nueva Jerusalén ¡bajará del Cielo a la Tierra! ¡Es importante que usted esté allí! ¡Qué extraordinaria es la herencia que Dios nuestro Padre tiene preparada para nosotros!

¿Herederos del universo?

¡Y hay más! Como lo señalamos antes, el ser humano tiene el deseo innato de extenderse al espacio. Nuestro Dios de amor nos ha prometido que haremos precisamente eso, si somos fieles. Leamos esta increíble promesa: "Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas" (Hebreos 2:8).

La frase griega traducida como "todo" en el versículo 8 es ta panta, que significa precisamente eso: "el todo". Los léxicos griegos explican que en su sentido absoluto, ta panta significa "el universo". Dios quiere entregar a sus hijos e hijas el dominio no solamente de la Tierra ¡sino también de todo el universo!

Dios dice que sus hijos son sus herederos: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados" (Romanos 8:16-17). Ahora bien, ese dominio lo recibiremos solamente al heredar la vida eterna, o sea cuando nos convirtamos en los hijos inmortales de Dios.

¿Qué es lo que vamos a heredar? Vamos a heredar la Tierra (Mateo 5:5). Y vamos a heredar "todas las cosas". Cristo es el "heredero de todo"-del universo. Dios nombró heredero de todo a Cristo, "por quien asimismo hizo el universo" (Hebreos 1:2). Nosotros, como "coherederos" con Cristo ¡vamos a heredar el universo!

Dios ha demostrado su gran amor por sus hijos, y Él confirma nuestra herencia: "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas [griego: ta panta]?" (Romanos 8:32).

No, el universo no va a acabarse. Al contrario, ¡el universo nos espera a usted y a mí!

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