¿Regresará Jesucristo esta noche?

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En los últimos 2.000 años, muchos han querido predecir la fecha del regreso de Jesucristo. Las fechas señaladas llegaron y pasaron. Pero Cristo sí dijo que regresaría. ¿Podemos saber cuándo ocurrirá este hecho trascendental?


En los últimos 2.000 años, muchos han querido predecir la fecha del regreso de Jesucristo. Las fechas señaladas llegaron y pasaron. Pero Cristo sí dijo que regresaría. ¿Podemos saber cuándo ocurrirá este hecho trascendental?Imagínese los titulares de la prensa que proclamarían: "¡Jesucristo ha regresado!" Imagine las noticias de la radio y la televisión: "Interrumpimos este programa para darles una noticia increíble: ¡Jesucristo acaba de regresar a la Tierra! Nuestro corresponsal en el Medio Oriente informa que Jesús ha descendido al monte de los Olivos, justo al oriente de Jerusalén, y que parece estar disponiéndose a entrar en la ciudad".

¡Increíble! Y sin embargo, el verdadero regreso de Jesucristo al planeta Tierra será aún más sorprendente y asombroso que esto, ¡más de lo que se pudiera describir!

Muchísimas personas que profesan el cristianismo esperan que Jesucristo regrese a la Tierra. Tristemente, la mayoría de quienes se dicen cristianos son analfabetas en materia bíblica, por lo cual la gran mayoría dicen no estar seguros de cuándo ni cómo será ese regreso ni de lo que ocurrirá después. Entre los líderes religiosos cristianos tradicionales hay muchos de tendencias modernas que ni siquiera piensan que Jesús fue una persona real, ni que haya muerto, resucitado ni ascendido al cielo. Su noción de la segunda venida de Cristo suele ser la de un "mito" teológico, o en el mejor de los casos, algo muy indefinido y "muy lejano".

Bien recuerdo haber escuchado, en persona, a un famoso evangelista que proclamaba ante su público: "¡Cristo puede venir esta noche! Pero por otro lado, ¡es posible que los acontecimientos del momento sean apenas una etapa en el gran drama humano que quizá dure otros mil años antes que Cristo regrese!"

Francamente, cualquiera de los dos extremos es absurdo. Los que acogen tales ideas carecen prácticamente de todo entendimiento de la profecía bíblica, pues de lo contrario no llegarían a tales conclusiones. Los dos extremos son equivocados.

¿Estamos en los "Últimos Días"?

Hay en la Biblia decenas de indicaciones de que ya nos encontramos en los "últimos días" profetizados. Veamos apenas algunas.

Primero, en la famosa profecía pronunciada por Jesucristo en el Monte de los Olivos, nos advierte que estemos atentos a la "abominación desoladora" descrita por el profeta Daniel y que se verá "en el lugar santo" (Mateo 24:15). Casi todos los estudiosos concuerdan en que la "abominación" original fue una estatua de Zeus o de Júpiter Olímpico que Antíoco Epífanes colocó a la fuerza en el templo de Dios en el año 168 antes de Cristo. Ahora bien, muchos reconocen aquí el principio de dualidad: que esta profecía tiene un cumplimiento tanto "ten figura" (anterior) como "ulterior" (más tardío).

Ciertamente, la "abominación desoladora" final a la cual Jesús se refería tiene que ser después de la época en que Él anduvo en la Tierra. Veamos las instrucciones de Dios a Daniel cerca del final de la profecía: "Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del Fin. Muchos serán lavados, blanqueados y purgados; los impíos seguirán haciendo el mal; ningún impío comprenderá nada; sólo los doctos comprenderán. Contando desde el momento en que sea abolido el sacrificio perpetuo e instalada la abominación de la desolación; mil doscientos noventa días" (Daniel 12:9–11, Biblia de Jerusalén).

Es claro, pues, que debe haber algún tipo de templo o altar en Jerusalén hacia finales de esta era donde se ofrezca el "sacrificio diario" (v. 11) Es entonces cuando se establecerá la "abominación" final. El mismo pasaje indica también que los judíos en los tiempos del fin tendrían una presencia significativa en Jerusalén. Nada de esto tiene sentido sin un estado de Israel, una Jerusalén judía y un altar reconstruido para ofrecer sacrificios.

Otra indicación clara de que estamos en los "tiempos del fin" se halla en Mateo 24:21–22. Le habían preguntado a Jesús: "¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?" (v. 3). Luego de describir una serie de sucesos y la colocación de la "abominación", Jesús dijo: " Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados". Aquí, Jesús previó el castigo nacional más grande y espantoso de la historia… y el peligro de la aniquilación de toda la vida si no fuera por la intervención sobrenatural de Dios. La aniquilación de todo ser viviente no era posible hasta después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque se dejaron caer dos bombas atómicas para poner fin a la guerra con Japón, las bombas que hubo durante algún tiempo posterior eran pocas o ninguna. Según varias autoridades, no fue hasta alrededor de 1957 que los Estados Unidos y la Unión Soviética produjeron suficientes armas atómicas para aniquilar a toda la humanidad.

Así, pues, con el regreso de muchos judíos a Israel en 1948, y con el grado de proliferación de armas nucleares, para 1957, si no antes, ciertamente habíamos entrado en el "tiempo del fin".

En Daniel 12:4, Dios también le dijo al profeta: "Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará". Notemos que el empleo masivo de los medios de transporte sería una característica del tiempo del fin, junto con un enorme avance de la ciencia o los conocimientos. Después de la Segunda Guerra Mundial, nos hemos habituado a ver a millones de personas viajando por los aires en nuestros aviones y jumbo jets. En casi todos los rincones de la Tierra, la gente conduce automóviles de aquí para allá y viaja de una manera que era inconcebible antes del comienzo del siglo 20. Por otra parte, el advenimiento de la radio, la televisión y el Internet ha contribuido a producir una virtual explosión de conocimientos humanos en comparación con épocas pasadas.

¡Decididamente, estamos viviendo en los "últimos días"! Cristo indudablemente regresará dentro del lapso de la vida de los jóvenes de hoy… y quizá muchos de los mayores también lleguen a presenciar este sobrecogedor suceso.

¡Que la Biblia se interprete a sí misma!

Lamentablemente, los pronosticadores e intérpretes de la profecía bíblica suelen leer un pasaje profético ¡y luego imaginarse de qué se trata! La manera correcta de entender la Biblia es juntar cabal y honradamente todos los pasajes que tratan de algún tema, entre ellos la profecía, y luego proceder a entender todo el panorama mediante el estudio atento y la oración ferviente.

Por ejemplo, cuando comparamos cuidadosamente las profecías de Daniel, Apocalipsis y la profecía de Jesús en el Monte de los Olivos tal como figura en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, emerge una imagen clara de cuándo y cómo regresará Jesucristo a la Tierra.

Veamos: "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan" (Apocalipsis 1:1). Aquí encontramos que esta revelación es de Cristo, ¡no del apóstol Juan! También leemos que el propósito es revelar cosas "que deben suceder pronto".

En Apocalipsis 2 y 3, encontramos una inspirada descripción de las eras o épocas de la verdadera Iglesia de Dios. La última era de la Iglesia, Laodicea, se caracteriza por su tibieza. Por tanto, parece que la mayoría de las personas, incluso las que conforman el verdadero pueblo de Dios, habrán caído, en cierta medida, en una actitud mundana, influidas por la generación egocéntrica que busca su propio placer. Apocalipsis 4 y 5 describen la gloria celestial de Dios. Luego el capítulo 5 describe cómo Jesús es el único digno de abrir los sellos del Apocalipsis y dar comienzo a esta serie reveladora de sucesos en el tiempo del fin.

Apocalipsis 6 describe, en orden, los sucesos representados por los primeros seis sellos. Estúdielo atentamente y compárelo especialmente con Mateo 24:3–9. Primero tenemos la descripción de un "caballo blanco", el cual se identifica claramente en Mateo 24:5 como una oleada de falsos profetas ¡enviados para usar el nombre de Cristo y ¡engañar a las multitudes (vea también Apocalipsis 12:9)! Luego vemos un "caballo bermejo (rojo)" enviado para " quitar de la tierra la paz". Mateo 24:6–7 ahonda en esto, mostrando que incluirá no solamente guerra sino guerra mundial. El tercer sello, que se refiera al "caballo negro" de Apocalipsis 6, describe cómo se pesan cuidadosamente pequeñísimas cantidades de alimento. Se trata, sin duda, de una época de gran escasez de alimentos. Mateo 24:7 describe este fenómeno como "hambre".

Luego, el cuarto sello es un "caballo amarillo", de aspecto enfermizo, que trae la muerte y el sepulcro. Jesús coincide en Mateo 24:7 cuando indica que el siguiente suceso profetizado en esta serie de hechos que culminarán con su segunda venida es, efectivamente, una serie de plagas: epidemias de enfermedades de proporciones sin precedentes. Igualmente, tras describir estos cuatro sucesos principalesle fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra" (Apocalipsis 6:8). Mateo 24:7 agrega que otro factor significativo en este período serán los temblores de Tierra. Juan nos dice por inspiración que: "

¿Perecerá "la cuarta parte" de la Tierra? La mayoría de los estudiosos reconocen que esto no quiere decir la cuarta parte de la superficie terrestre, que está compuesta principalmente de océanos, montañas y desiertos, sino que se refiere ¡a la cuarta parte de la población del planeta! La población actual de la Tierra sobrepasa los 6.500 millones, de modo que un cuarto serían más de 1.600 millones de personas muertas por estos cuatro "jinetes".

En esta descripción inspirada, la temible Gran Tribulación y el "Día del Señor" ¡ni siquiera han comenzado!

La Gran Tribulación

Efectivamente, el quinto sello de Apocalipsis describe la Gran Tribulación. Aquí se hace énfasis en la Iglesia en sí: el hecho de que muchas personas de la verdadera Iglesia de Dios serán perseguidas y martirizadas tal como ocurrió en épocas pasadas (Apocalipsis 6:9–11). Pero otras escrituras, entre ellas Mateo 24:21–22, Lucas 21:22–24 y Jeremías 30:4–7, nos dicen que esta terrible Tribulación no caerá solamente sobre la Iglesia verdadera sino sobre las naciones que descienden físicamente de Israel y Judá, entre ellas los Estados Unidos y Gran Bretaña. Para pruebas bíblicas e históricas, escriba o llame hoy y pida un ejemplar de nuestro folleto Los Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía. Se lo enviaremos sin costo alguno para usted.

La Gran Tribulación tiene que ver con un castigo a escala nacional enviado a las naciones descendiente de Israel que han incumplidopoder y la autoridad de Dios Creador (2 Timoteo 3:5)! Los cristianos profesos de nuestros días seguramente negarán el derecho de Dios de castigar a su pueblo. Dios responde: "¿Por qué gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto" (Jeremías 30:15). su pacto con Dios y se han desviado a la inmoralidad y el hedonismo. Tienen "apariencia" de religión, muchos, incluso, se dicen "cristianos", ¡pero inmediatamente después de la Gran Tribulación viene el sexto sello, las señales en los cielos (Apocalipsis 6:12–16). De nuevo, Mateo 24 lo corrobora exactamente: " E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas" (v. 29).

Luego viene el "Día del Señor", tiempo en que vendrá la ira de Dios sobre todas las naciones rebeldes de la tierra (Apocalipsis 6:17). Y después de "sellado" un cierto número de israelitas y gentiles como protección contra la ira final de Dios (Apocalipsis 7), se da comienzo a las "plagas de las trompetas".

La primera plaga asola la tercera parte de los árboles y la hierba de la Tierra (Apocalipsis 8:7). Le siguen rápidamente otras plagas que convierten la tercera parte del mar en sangre, destruyen la tercera parte de los peces y de las naves, envenenan la tercera parte de los manantiales y ríos y ocultan buena parte de la luz del sol, la luna y las estrellas (vv. 7–12).

Las plagas quinta y sexta describen lo que podría ser una guerra modernísima y tremenda: un ataque de la "Bestia" europea contra sus enemigos, seguido de un poderoso contraataque por un masivo ejército de 200 millones de guerreros, que probablemente serían tropas rusas, mongoles y chinas que no se habrán sometido al arrogante dictador europeo conocido como la "Bestia".

Finalmente, después de una tribulación y cautiverio de tres años y medio para el pueblo de Israel, período caracterizado por recias profecías y advertencias a la "bestia-potencia" por parte de "dos testigos", y período en que Dios dará protección a los realmente fieles de su Iglesia (ver Apocalipsis 11:3; 12:14), ¡Cristo regresará con gloria espléndida cuando suene la séptima trompeta (Apocalipsis 11:15)!

Más hilos de la historia

Mientras tanto, y justo antes de la Gran Tribulación, se formará una poderosa confederación árabe destinada a amenazar y provocar a la futura potencia europea que se ha descrito como la Bestia (Daniel 11:40–45). Notemos que esto ocurre "al cabo del tiempo" o en los tiempos del fin. La Bestia, fuertemente armada y avanzada, caerá sobre el "rey del sur" como una "tempestad".

Las fuerzas de esta Bestia, o potencia mundial, conquistarán también al estado judío de Israel y se apoderarán de buena parte del Medio Oriente—con el fin, sin duda, ¡de arrebatar las reservas petroleras árabes para accionar su máquina de guerra! Como ya hemos visto, el siguiente suceso será el ataque contra la "casa de Israel" (Jeremías 30), es decir la Gran Tribulación. Este será claramente un "tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente" (Daniel 12:1). Poco después de esta masiva Tribulación y Día del Señor, Jesucristo regresará. "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados" (v. 2), ¡en la resurrección de los muertos en la segunda venida de Cristo!

Justo antes de la Tribulación también habría una séptima "resurrección" del Sacro Imperio Romano con un emperador/rey/dictador final que se ganará el apoyo de diez líderes de naciones europeas. Esto constituirá la Bestia, o potencia mundial profetizada (Apocalipsis 17:8–13). Los dirigentes de esta potencia militar mundial pensarán, erróneamente, que con su armamento avanzado ¡podrán prevalecer contra el propio Jesucristo! Tratarán de batallar mientras Cristo, de regreso con sus ejércitos del cielo, desciende a la Tierra con gran poder: "Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles" (v. 14). Todo esto revela claramente el grado de engaño y de ceguera espiritual en que habrán caído los líderes de la Tierra en ese momento. Efectivamente, el "dios de este mundo" ha cegado enteramente a "los incrédulos" (2 Corintios 4:4). Recuerde, por favor, que mientras no regrese Jesucristo a la tierra, ¡este mundo seguirá siendo de Satanás!

Recuerde también que esta Bestia-potencia venidera no será solamente una potencia política y militar. Será también un "instrumento" en manos de la gran ramera descrita en Apocalipsis 17, pues las escrituras nos dicen claramente ¡que la mujer anda montada sobre la bestia (vv. 3, 7, 9)!

La "mujer" de Apocalipsis 12

El término "mujer" se emplea en varios pasajes de la palabra de Dios como símbolo de una iglesia. En 2 Corintios 11:2, el apóstol Pablo describe por inspiración a la verdadera Iglesia como una "virgen pura" para Cristo. En Efesios 5, Pablo compara a la Iglesia con la mujer (vv. 23–25). En Apocalipsis 12:6 y 12:14, también vemos a la Iglesia representada como una "mujer" que huye a un lugar de protección en el "desierto".

Ahora bien, en Apocalipsis 17 Dios está describiendo a una gran iglesia caída: "la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra" (v. 5). Juan nos dice, por inspiración divina: "Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos" (vv. 6–7). Por tanto, esta iglesia espiritualmente ebria es también una iglesia que desata la persecución. Estará sentada sobre la Bestia, guiando a esta última resurrección del Sacro Imperio Romano.

Mientras este vil sistema político-religioso se va formando en Europa, y mientras surge un falso profeta "cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos" (2 Tesalonicenses 2:9), incontables millones de personas en Estados Unidos, Canadá y Europa sentirán la tentación, y aun la presión, de hacerse parte de este terrible sistema. Quizás muchos de los que leen esto ahora sentirán la tentación de "unirse", de apoyar o al menos de aceptar ese sistema.

¡No lo hagan!

Dios mismo nos advierte que no participemos en aquel sistema satánico: "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades" (Apocalipsis 18:4–5). Ciertamente, las plagas directas de Dios van a caer sobre este sistema ¡y sobre todos los que formen parte de él (ver Apocalipsis 16)!

¿Cuándo volverá Cristo?

Con toda sinceridad, debo decirles ¡que Jesucristo no regresará a la Tierra hasta que hayamos vivido los acontecimientos más tremendos, aterradores y colosales desde que la humanidad habita este planeta! Los ministros que profesan el cristianismo y que dicen: "Cristo podría venir esta noche", ¡se encuentran increíblemente desconectados de las verdades bíblicas!

Por otra parte, así como se aceleraron los sucesos trascendentales a partir de 1989–90, con la inesperada pérdida del control de la Unión Soviética sobre Europa Oriental, también los sucesos anteriores a la venida de Cristo probablemente adquirirán un impulso igualmente rápido. Para los cristianos verdadero que murieron antes del regreso de Cristo, la venida sí podría ser "esta noche" por cuanto los que están en el sepulcro "nada saben" (Eclesiastés 9:5). Ninguno de nosotros sabe exactamente cuántos días o años de existencia humana nos quedan.

Recordemos que Dios mismo revela claramente en su palabra inspirada toda la serie de hechos que deben ocurrir antes de la venida de Cristo. Si usted está sinceramente dispuesto a entregar su vida a Dios y a permitir que Cristo gobierne en su vida, puede convertirse en parte de la "manada pequeña" de Dios, parte de la Iglesia verdadera que irá a un lugar de refugio en la Tierra durante la Gran Tribulación venidera (Apocalipsis 12:14).

Hablando de estos sucesos, Jesucristo nos ordena a todos: "Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre " (Lucas 21:31–36).

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