La contaminación acústica nos está matando

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Desde hace mucho tiempo los investigadores y los médicos han comprendido la conexión entre el estrés y el ruido ambiental, y estudios recientes continúan demostrando esa relación. El ruido del tráfico y de los aviones se ha relacionado con una serie de riesgos cardiovasculares, incluidos los ataques cardíacos y derrames cerebrales (BBC, 15 de marzo de 2021). Los científicos también están comenzando a comprender por qué existen estos riesgos, y se relaciona con las sustancias químicas que se producen cuando el cuerpo está bajo un gran estrés.

Según un estudio de Alemania de 2018 de más de un millón de personas: “Las personas que viven cerca del aeropuerto de Frankfurt, por ejemplo, tienen hasta un 7 por ciento más de riesgo de un derrame cerebral que las que viven en vecindarios similares, pero más tranquilos”. Un estudio realizado en Zúrich encontró un mayor riesgo de muerte con los sobrevuelos nocturnos. El riesgo de muerte y enfermedad aumentaba con la cantidad de ruido, incluso si las personas estaban dormidas y no estaban conscientes del ruido. Los investigadores esperan que esta tendencia continúe a medida que más personas se trasladan a las ciudades. En 2018, las Naciones Unidas registraron que el 55 por ciento de la población mundial vivía en las ciudades, y se espera que ese número aumente a casi un 70 por ciento para 2050.

Las ciudades, como las conocemos hoy, son centros de comercio y finanzas, pero traen consigo muchas consecuencias negativas, tales como la mala salud, un alto nivel de estrés, delincuencia y ruidos fuertes. En el Reino de Dios, Jesucristo reestructurará las sociedades humanas para eliminar las fuentes innecesarias de estrés y trauma. El profeta Isaías habló de un tiempo futuro en el que Dios dice: “mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo” (Isaías 32:18). Este será un tiempo en el que: “Toda la Tierra está en reposo y en paz” (Isaías 14:7). Para más información sobre este emocionante futuro, lean “Utopía mundial: ¿un sueño imposible?”