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Cuando los padres, abuelos y otras personas les leen a los niños, les ayudan a desarrollarse mucho más que solo aprender a leer. Según la neuropsicóloga Laura Phillips: “El simple hecho de exponer a tu hijo a las palabras es lo más importante que puedes hacer para ayudarlo a desarrollar las conexiones lingüísticas de su cerebro. La lectura y la exposición a las palabras ayudan a los niños a maximizar su capacidad lingüística y cognitiva” (Child Mind Institute, 12 de diciembre de 2025). Diversos estudios han demostrado que los niños cuyos padres les leen a diario pueden llegar al jardín infantil habiendo escuchado, más de un millón de palabras adicionales a las que un niño cuyos padres no les han leído. Además, “cuantas más palabras haya en el mundo lingüístico de un niño, más palabras aprenderá, y cuanto más sólidas sean sus habilidades lingüísticas al llegar al jardín infantil, más preparado estará para leer, leerá mucho mejor y más probabilidades tendrá de graduarse de la escuela secundaria” (PBS.org, 24 de junio de 2014).
Leer a los niños fomenta su desarrollo cognitivo, mejora su preparación para el éxito académico, aumenta su capacidad de concentración y les enseña disciplina (All For Kids, 11 de marzo de 2025). El desarrollo cognitivo es el surgimiento de las habilidades para pensar y razonar; es “el desarrollo de los procesos de pensamiento, incluyendo la memoria, el resolver problemas, y tomar decisiones, desde la infancia hasta la adolescencia y la edad adulta” (HealthofChildren.com).
En varias ocasiones, Jesús comenzaba con la pregunta: “¿No habéis leído…?” (Mateo 12:3, 5; 19:4; 22:31). Si desea responder a esta pregunta de manera afirmativa, comience a leerles la Biblia a sus hijos y complemente su estudio con el Curso bíblico de El Mundo de Mañana.