La liberación en Dunkerque, un milagro de Dios

John Meakin
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En 1940, cuando Gran Bretaña se enfrentaba a su "hora más oscura" durante la Segunda Guerra Mundial, el futuro de la nación se encontraba en una situación precaria. Durante un memorable y angustioso periodo de ocho días, a finales de mayo y principios de junio, se produjeron una serie de milagros, centrados en la evacuación del ejército británico en Dunkerque. Hoy, algo más de tres cuartos de siglo más tarde, todavía podemos aprender mucho de esos acontecimientos milagrosos.

El 26 de mayo, Winston Churchill dio la orden para la "Operación Dynamo", y la liberación épica de los ejércitos británicos y franceses comenzó al día siguiente.

Para el 3 de junio, unos 224.000 británicos y 111.000 tropas francesas habían sido evacuadas de las playas francesas, en una forma inesperada. Churchill más tarde aclamó su rescate "un milagro de liberación" (Churchill: A Life, Martin Gilbert, p.655).

Una furiosa batalla aérea se libró por encima de Dunkerque. Los aviones alemanes tenían una notable ventaja en cuanto a números se refiere, pero milagrosamente, la Luftwaffe no pudo detener la evacuación, ni reducir la resistencia de los defensores.

Más de 800 buques de todo tipo estuvieron involucrados, incluyendo una flotilla heterogénea de pequeños buques que provenían de docenas de complejos vacacionales costeros ingleses. El clima fue parte del milagro también; un período de calma inusual de condiciones benignas ayudó impresionantemente a la evacuación. Sin embargo, a pesar del éxito general, demasiados buques fueron hundidos, y tanto los rescatistas como los soldados perecieron en el bombardeo aéreo.

Churchill calificó los acontecimientos en Francia de "colosal desastre militar", pero hubiera podido ser peor. El 24 de mayo, Hitler ordenó a sus divisiones Panzer detenerse durante dos días para reagruparse. Los generales de Hitler más tarde consideraron que este fue uno de los principales errores y fallas estratégicas de la guerra. Pero desde la perspectiva de los aliados, esto fue parte del milagro de liberación. Si Hitler hubiera "ido a matar" en el momento de máxima vulnerabilidad de Gran Bretaña, la guerra se habría perdido.

Otro de los grandes milagros de 1940 fue cómo la nación se unió en la hora de la prueba bajo el liderazgo enérgico de Churchill. Hitler estaba equivocado al pensar que Gran Bretaña se rendiría; el 28 de mayo, antes de que se conocieran los resultados de Dunkerque, Churchill anunció que la nación lucharía a toda costa y nunca se rendiría. Esto fue seguido por algunos de sus más famosos discursos de desafío que reforzaron aún más la determinación nacional. Sorprendentemente, Churchill había previsto este momento específico de peligro y su liderazgo en su superación, unos 50 años antes. ¿No fue este también uno de los milagros de esta hora fatídica?

En 1940, por un milímetro Gran Bretaña escapó de la opresión Nazi a través de una serie de acontecimientos que sólo pueden describirse como milagrosos. Pero, quizás el mayor milagro de todos es que Dios fue quien liberó a Gran Bretaña. El 26 de mayo de 1940, el mismo día en que Churchill ordenó la evacuación de Dunkerque, se celebró un servicio especial en la Abadía de Westminster a la que asistió el Rey George VI. Un día nacional de oración fue declarado para pedir la liberación de Dios, y muchos británicos buscaron la intervención de Dios. ¿No fue un gran milagro el de Dunkerque, y todo lo que le siguió? ¡Los hechos hablan en alta voz que así fue!

Cuán agradecidos debemos estar de que Dios escuchó esas oraciones, y que eventualmente la tiranía Nazi fue derrotada. La libertad y el imperio de la ley prevalecieron.

Como resultado, la idea del "espíritu de Dunkerque", luchando juntos para superar los momentos de adversidad, vive en el folklore británico.

Si profesamos conocer a Dios, confiaremos en él. Dios no ha cambiado, ¿y nosotros, hemos cambiado? "En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. " (Salmo 9:10).

Cuán agradecidos podemos estar de que Dios siempre estará allí con nosotros en el momento de necesidad, cuando lo buscamos sinceramente, cuando le pedimos su intervención en nuestros asuntos y cuando nos esforzamos por caminar en armonía en todos sus caminos.

Dios ha intervenido en los asuntos del mundo y volverá a hacerlo. Por favor lea Las naciones de hoy en las antiguas profecías bíblicas  y  el artículo ¡Necesitamos arrepentimiento nacional y personal!.