¡La pura verdad sobre el homosexualismo!

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"Toda iglesia que nos condene será cerrada… Vamos a sodomizar a sus hijos… Vamos a seducirlos en sus escuelas, en sus dormitorios, en sus gimnasios, en sus vestuarios, en sus canchas deportivas, en sus seminarios, en sus grupos juveniles…" Cuando el "activista gay" Michael Bronski escribió estos escabrosos planteamientos en la revista Gay Community News de Boston en febrero de 1987, las describió como "una fantasía cruel, una erupción de ira interna". Sus seguidores restaron importancia a las palabras como una simple "sátira".


¡Reflexionemos! Cualquier otro movimiento que hiciera planteamientos tan estrafalarios quedaría aislado, o incluso sería declarado fuera de le ley. Sin embargo, los astutos dirigentes de los movimientos homosexuales han tenido un éxito sin igual en el empeño de imponer su estilo de vida, lograr su aceptación y conseguir apoyo para sus metas, a la vez que atacan la estructura básica de la vida de una sociedad: la familia, los hijos, la vida doméstica normal y todo lo que ello implica. Los activistas homosexuales han alcanzado un poder sin precedentes sobre los medios masivos de comunicación. Ahora están logrando cada vez más fuerza por medio de los tribunales, las escuelas y universidades ¡e incluso las iglesias!

¿Qué es lo que pretenden? Jesucristo dijo: "Por sus frutos los conoceréis" (Mateo 7:16). ¿Cuáles son los "frutos", los resultados del estilo de vida homosexual? Los propagandistas del homosexualismo tratan de evadir o distorsionar el tema, pero todo investigador sincero reconocerá que un varón homosexual tiene en promedio unas 50 parejas a lo largo de la vida. Esto es por lo menos 12 veces más que el promedio para varones heterosexuales. Los múltiples encuentros sexuales de los homosexuales, que a menudo se producen en baños públicos con hombres que casi no conocen, genera el contagio del SIDA y otras enfermedades a una tasa muy superior a la que se ve entre heterosexuales.

El Dr. Jeffrey Satinover en un libro excelente, fruto de cuidadosas investigaciones titulado Homosexualismo y las políticas de la verdad afirma: "Los varones homosexuales son desproporcionadamente vulnerables a toda una serie de infecciones graves y a veces fatales causadas por la entrada de heces en la torrente sanguínea. Entre estas se incluyen la hepatitis B y el grupo de trastornos, por demás raros, como sigelosis e infección de Giardia lamblia, combinación que algunos han llamado: ‘síndrome del intestino gay’. Un artículo importante lo resume así: ‘Dado su mayor número de parejas sexuales y prácticas sexuales como anilingus y coito anal, los hombres homosexuales tienen un riesgo particularmente alto de adquirir hepatitis B, giardiasis, amebiasis, sigelosis, campylobacteriosis e infecciones anorrectales con Neisseria gonorrhoeae, Chlamydia trachomatis, Treponema pallidum, virus de herpes simple y virus de papiloma humano" (pp. 67–68).

Satinover, un médico y psicoanalista muy respetado, demuestra inobjetablemente que la actividad homosexual lleva a toda una serie de enfermedades graves y otros problemas físicos y reduce notoriamente la esperanza de vida. Los amigos y parientes de los homosexuales manifiestan amor, y no "odio", cuando les ayudan a entender el daño irreparable que les causa su estilo de vida pervertido y ayudan a que lo dejen atrás.

Seamos sinceros. ¿Cuál sería el "fruto" o resultado si todos practicaran el estilo de vida homosexual? ¿Qué tipo de vida llevarían los hombres y mujeres del mundo?

El verdadero propósito de la vida

El Dios Eterno creó al hombre y la mujer a su imagen (Génesis 1:26). Nos hizo varón y hembra. Uno de los primeros actos de Dios fue establecer el matrimonio entre un hombre y una mujer como la estructura básica de la sociedad humana. "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2:24).

En el principio, la mujer fue creada específicamente para el hombre, para ayudarlo y confortarlo, para ser su amante, su compañera y la madre de sus hijos. La mayoría de las religiones y todas las sociedades decentes así lo han reconocido desde hace miles de años. Esta ha sido la base de nuestra vida en familia y el fundamento de los extraordinarios logros físicos de la humanidad.

Pero llegaron los activistas homosexuales empeñados en crear una sociedad tan desordenada en sus fundamentos que en ella millones de seres morirían de SIDA y otras enfermedades afines. Los niños, si los hubiere, no tendrían un hogar ni una vida de familia normales. Claro está que si una sociedad acogiera en realidad todo el estilo de vida homosexual, su población quedaría diezmada y los sobrevivientes se enfermarían y morirían. Pronto, otra nación más joven y "hambreada" conquistaría a la nación moribunda poniendo fin así a su miseria auto-infligida. Hemos visto tal patrón en el desmoronamiento de sociedades como las de Grecia y Roma.

¡Sabemos que eso no debe ser así! Nuestro Creador Viviente nos hizo "a su imagen". Al enseñarnos lecciones en este vida y guiarnos por medio de su Espíritu Santo, Dios está preparando a los verdaderos cristianos para ser miembros, en el pleno sentido de la palabra, de su "familia". Jesucristo es "el primogénito entre muchos hermanos" (Romanos 8:29). Y Dios les dice a los suyos que no imiten las prácticas viles de este mundo. Al contrario: "Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso" (2 Corintios 6:17–18).

En contraste, las verdaderas pretensiones de los activistas homosexuales llevarían a un reordenamiento total de la sociedad. Acabarían por destruir todo vestigio del verdadero cristianismo. Los pervertidos sexuales que encabezan el movimiento tienen pretensiones mucho más amplias de lo que piensa la mayoría. Sin embargo los medios masivos de comunicación, los políticos y los educadores ¡les siguen la corriente!

¿Realmente "nacen así"?

Quizá la suposición más nociva acerca del homosexualismo es el alud incesante de propaganda emitida por los activistas en el sentido de que "nacieron así". Que "no pueden evitarlo". Que "no pueden cambiar"; ni siquiera con ayuda profesional, con terapia, ni con una conversión cristiana auténtica.

¿Pero qué dicen los hechos?

Lea atentamente los siguientes comentarios de A. Dean Byrd, escritos para la Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia del Homosexualismo: "El Dr. Francis S. Collins, uno de los más destacados científicos del mundo y que trabaja a la vanguardia en el ámbito del ADN, llegó a la conclusión de que ‘hay un componente ineludible de heredabilidad en muchas características humanas. Pera virtualmente ninguna de ellas se acerca la herencia a ser predictiva’… El Dr. Collins estaría de acuerdo en que el entorno puede influir en la expresión genética y que la libre voluntad determina la respuesta a las predisposiciones que puedan estar presentes.

El Dr. Collins revisó en forma sucinta las investigaciones sobre homosexualismo y ofrece la siguiente conclusión: ‘Un aspecto de especial interés público es la base genética del homosexualismo. Los indicios surgidos de estudios en gemelos apoyan, de hecho, la conclusión de que hay factores hereditables que cumplen un papel en el homosexualismo en el varón. Sin embargo, la probabilidad de que el gemelo idéntico de un varón homosexual también lo sea es de aproximadamente el 20 por ciento (comparado con 2–4 por ciento de varones en la población general), y esto indica que la orientación sexual recibe alguna influencia genética pero que no está determinada por el ADN, y que los genes que cumplieron un papel representan predisposiciones pero no predeterminaciones" ("El homosexualismo no es predeterminado ni decisivo", abril de 2007).

Este respetado científico reconoce que la composición genética de la persona puede ejercer "influencia" en la orientación sexual. Pero se trata sólo una "predisposición", no una predeterminación.

Pese a las presiones sociales por negar este hecho importante, un número significativo de científicos, médicos y otros expertos están dispuestos a reconocer libremente que nadie "nace" destinado a ser homosexual.

El Dr. Robert Spitzer, profesor de psiquiatría de la Universidad de Columbia quien, en 1973, contribuyó a eliminar el homosexualismo de la lista de trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica Norteamericana, escribió un estudio publicado en el número de octubre de 2003, de Archivos de comportamiento sexual. Argumentó que las personas pueden cambiar su "orientación sexual" de homosexual a heterosexual. Spitzer entrevistó a más de 200 personas, la mayoría de las cuales afirmaron que mediante terapia reparativa, su inclinación hacia personas del mismo género disminuyó significativamente o se convirtieron en una orientación heterosexual.

"Aunque sigue abogando por el activismo homosexual, Spitzer ha sido blanco de ataques inmisericordes por parte de antiguos admiradores por contradecir la ideología de que las personas ‘nacen gay y no pueden cambiar’. La inmutabilidad es un concepto central en la exigencia de que la sociedad reconozca los ‘derechos de los homosexuales’ y el ‘matrimonio gay’. Como ningún estudio solo se puede considerar definitivo, es preciso hacer más investigaciones con personas que han superado el homosexualismo. Pero se ha recopilado un extenso cuerpo de publicaciones anteriores sobre el cambio de homosexualismo a heterosexualismo, y el número de excepciones a la teoría de que los homosexuales ‘nacen así’ debe ser una advertencia a los investigadores y a los medios de comunicación para que procedan con cautela antes de declarar que la ciencia ha ‘demostrado’ que el homosexualismo es genético" ("Born or Bred?", junio de 2000).

Finalmente, leamos cuidadosamente lo siguiente: "Muchos legos creen ahora que el homosexualismo es un componente de las personas desde el momento de la concepción. La teoría de ‘genético e incambiable’ ha sido promovida activamente por militantes gay y los medios de comunicación populares. ¿Es el homosexualismo una variante normal e inherente de la naturaleza humana? No. No hay evidencia de que el homosexualismo sea simplemente ‘genético’. Ninguna de las investigaciones asevera que así sea. Solamente la prensa y ciertos investigadores lo hacen, al hablar en lenguaje superficial dirigido al público… Pero antes de considerar casos específicos, veamos lo que piensan los científicos serios acerca de las investigaciones sobre la genética del comportamiento. En Science, 1994: ‘Una y otra vez, los científicos han afirmado que ciertos genes o regiones cromosómicas se asocian con ciertas características conductuales, pero han tenido que retirar sus hallazgos cuando no se reprodujeron. "Desafortunadamente", dice [el Dr. Joel] Gelernter de Yale, "es difícil encontrar muchos" hallazgos que asocien genes específicos con conductas humanas complejas que se hayan reproducido "… Todos se anunciaron con mucho bombo; todos se recibieron sin escepticismo en la prensa popular; ahora todos han caído en descrédito".

"Las declaraciones públicas de los investigadores a la prensa suelen ser espectaculares y generalizadas. Pero cuando responden ante la comunidad científica, hablan con mucha más cautela. Dean Hamer, investigador del llamado ‘gen gay’, respondió así a la pregunta, planteada por la revista Scientific American, de si el homosexualismo tiene sus raíces exclusivamente biológicas: ‘Absolutamente no. Sabemos por estudios en gemelos que la mitad o más de la mitad de la variabilidad en cuanto a orientación sexual no es heredada. Nuestros estudios buscan señalar con precisión los factores genéticos… no negar los factores sicológicos" ("¿Existe un ‘gen gay?", Asociación Nacional para la Investigación y Terapia del Homosexualismo, septiembre de 2004).

Hasta los investigadores "activistas" reconocen a menudo, como lo hizo el Dr. Hamer en la anterior referencia, que "la orientación sexual no es heredada". ¡Reflexione! Si los homosexuales realmente nacieran así, sería tremendamente injusto que el Dios de la Biblia condenara el homosexualismo. Haría mal en negar a los homosexuales la entrada a su Reino, cosa que la Biblia dice claramente (1 Corintios 6:9–11). Los muchos ejemplos bíblicos de la ira de Dios contra las prácticas homosexuales ¡estarían reflejando a un Dios injusto!.

¡Es que los homosexuales no "nacen así"! ¡Los alcohólicos no "nacen así" ¡Tampoco "nacen así" los drogadictos, los que maltratan a niños ni los demás pecadores! Si así fuera, Dios sería injusto al mandar que se arrepientan y cambien. ¡Estaría falsificando el poder del Espíritu Santo al ayudar a cualquier persona a vencer el pecado!

¡Dios no es injusto! Por medio del apóstol Santiago nos dice: "Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. " (Santiago 1:13–14).

Ciertamente, Dios no "hizo" a nadie homosexual. Decir que lo hizo así no solamente sería terriblemente equivocado sino casi una blasfemia.

Recuerde: No hemos de odiar a los tristes seres confundidos sobre su propia identidad sexual. Al contrario, debemos orar por ellos y tratar de ayudarlos si están dispuestos. Pero no los estamos "ayudando" al aceptar la ideología falsa propagada por los activistas homosexuales. Movidos por su vergüenza y su deseo de "lograr aceptación", están emitiendo una avalancha continua de información errada para convencer el público de que son "iguales a los demás" y que el comportamiento homosexual es perfectamente aceptable.

Los activistas homosexuales y sus secuaces en los medios masivos de comunicación pretenden desesperadamente ocultar los horripilantes resultados del homosexualismo, algunos evidentes como el SIDA, y otras enfermedades que acortan y destruyen la vida, la profunda desesperación y el alto índice de suicidios entre la comunidad homosexual. Los homosexuales necesitan la ayuda de Dios para "salir" de su conducta pecaminosa y perjudicial.

¿Quién decide qué está bien y qué está mal?

Millones de personas que se consideran cristianas no se dan cuenta que el verdadero tema aquí es si hay un Dios real y personal que nos creó y que tiene autoridad sobre nuestra vida, y si el libro que llamamos la Santa Biblia es, de hecho, el "Manual de instrucciones" del Creador, inspirado realmente por Dios. Al acercarse rápidamente el fin profetizado de nuestra era, es importantísimo que encontremos respuestas convincentes a estas dos preguntas ¡y que obremos conforme a ese conocimiento!

Si la humanidad "evolucionó" desde un origen como amorosas amebas en el lodo marino, sin la mano de Creador alguno, podríamos sentirnos "libres" para lanzarnos a la fornicación, el adulterio, el homosexualismo, "matrimonios de grupo", bestialismo, abuso de niños, asesinato, tortura y cualquier otra cosa que se le ocurra a nuestra mente carnal. Claro está que tendríamos que tener en cuenta al SIDA (y toda una serie de enfermedades y males) y sus consecuencias; entre ellas una esperanza de vida muy reducida. Pero en la actual generación, donde solamente cuenta el "ahora", y por tanto no quiere negarse ningún placer, que exige la satisfacción inmediata de todas sus concupiscencias y fantasías, ni siquiera esas graves consecuencias detendrían a los individuos que, sin pensar, buscarán su "placer" instantáneo.

Sin embargo, si Dios realmente está a cargo del apogeo y la caída de las naciones, y si Él tiene un extraordinario propósito para nuestras vidas, haríamos bien en prestar atención a lo que realmente dice la Biblia. Me horroriza ver la información tan incompleta, o incluso falsa, publicada por individuos desorientados que pretenden decirnos lo que la Biblia enseña sobre el homosexualismo. Los defensores del homosexualismo suelen referirse a pasajes aislados de las Escrituras para luego mofarse de ellos. Pero toda persona honesta estaría dispuesta a mirar cómo la Biblia siempre condena el homosexualismo. Entonces se podría entender mucho mejor lo que Dios realmente piensa sobre el asunto.

¿Sabe usted lo que la Biblia enseña sobre el homosexualismo? Dice claramente que los que se dedican a este tipo de actos pueden cambiar. Dirigiéndose a los cristianos que vivían en el antiguo Corinto (una ciudad altamente "sexualizada"), el apóstol Pablo explicó: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Corintios 6:9–11).

¡El Espíritu del Dios Todopoderoso tiene todo el poder para ayudar a cualquier persona a salir del homosexualismo, el alcoholismo, el vicio de las drogas y cualquier otro vicio o perversión! Como dijo Pablo, "algunos" se esos cristianos en Corinto habían sido "afeminados" pero fueron "lavados" y "santificados" por el Espíritu de Dios. Una y otra vez, y de muchas maneras, la palabra inspirada de Dios nos dice que con la ayuda de Él, el cristiano sincero puede superar cualquier pecado. Por eso, Dios inspiró al apóstol Pablo para que nos dijera: "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar" (1 Corintios 10:13).

La conducta homosexual ¿es Pecado?

¿Es la conducta homosexual un absoluto pecado contra Dios y contra la manera como Él nos creó? ¡Desde luego que sí! Acabamos de leer que los que practican el homosexualismo no heredarán el Reino de Dios. En lenguaje muy claro, Dios describe a los famosos filósofos de Grecia y Roma: "Profesando ser sabios, se hicieron necios… Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen" (Romanos 1:22, 26–28).

Dios le dijo a la nación inconversa de Israel: "No te echarás con varón como con mujer; es abominación. Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión. En ninguna de estas cosas os amancillaréis; pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores" (Levítico 18:22–25).

Es obvio que Dios nos dice que tales prácticas, de extenderse por toda la nación, acabarían por pervertir a la nación completamente y traería sobre ella el castigo de Dios. Por tanto, debemos arrepentirnos profundamente de aceptar tal estilo de vida ¡y pedirle que nos ayude a volver a Él antesque sea demasiado tarde!

Aquí es importante señalar que los cristianos, que cuentan con el Espíritu Santo y la ayuda divina, no tienen por qué ejecutar un juicio sobre los homosexuales ¡ni sobre nadie! Los cristianos son "extranjeros y peregrinos" en una sociedad que esencialmente es de Satanás el diablo (2 Corintios 4:4). Nosotros no debemos ser de este mundo ni tomar parte en sus juicios o sus guerras. Jesús dijo: "Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí" (Juan 18:36).

Cuando nos encontramos con individuos que tienen conductas pecaminosas, como es el alcoholismo, la drogadicción o el homosexualismo, debemos tratar de ayudarlos. Debemos orar por ellos y extender una mano de ayuda si es que tienen interés en cambiar. Y debemos adquirir la comprensión y la sabiduría que nos ayude a guiarlos hacia la salida de los problemas horribles en que se hallan envueltos. Así como hay grupo de gente sincera que ayuda a los alcohólicos y a los drogadictos a superar sus problemas, también hay terapeutas y grupos de apoyo que se dedican a ayudar a los homosexuales a "salir" de aquella triste vida. Nosotros debemos animar a todo el que desee salir del homosexualismo.

Sí hay una salida

En el libro que citamos sobre homosexualismo, el Dr. Satinover menciona varias organizaciones que han tenido éxito ayudando a los individuos a salir de la vida homosexual y regresar más o menos a la "normalidad". Muchas personas que fueron homosexuales han llegado a casarse, tener familia y formar una familia feliz (Homosexualismo y las políticas de la verdad, pp. 204–209). Satinover describe un grupo típico que tiene mucho éxito combinando "psicología profunda principalmente en grupo y oración sanadora. Los participantes se comprometen por lo menos ocho meses con un grupo pequeño, que se concentra en la redención sexual en Cristo. Para los que perseveran y continúan el proceso a largo plazo, Bergner informa que los índices de éxito superan el 80 por ciento" (p. 204). Esta es solo una de muchas pruebas—que los médicos, psicólogos y sociólogos que han trabajado con estos grupos pueden verificar—de que sí hay ayuda para quienes realmente desean salir de la vida homosexual.

Yo diría, personalmente, a todos los que hayan estado metidos en una vida homosexual: "¡Dios realmente te ama!" Dios es el Creador de cada uno de nosotros. Todos los seres humanos son hechos a su imagen. Todos tienen la posibilidad de convertirse en hijosde Dios, en el pleno sentido de la palabra. La Biblia nos dice que a los que creen en Dios, Él "les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios" (Juan 1:12, Biblia de las Américas). Dios es una familia. Nuestro Padre desea que usted forme parte de esa familia. Y se interesa especialmente por usted, si está dispuesto a creer que él sí existe—y si está dispuesto a creer su palabra inspirada.

¡Hay mucho en juego! Pero Dios tiene amor e interés total y generoso, que manifestó al dar a su único Hijo a fin de que muriera por cada uno de nosotros (Juan 3:16). Él ha prometido darnos su Espíritu Santo cuando nos arrepintamos y nos bauticemos (Hechos 2:36–38). El Espíritu Santo es la propia mente y carácter de Dios implantado en nosotros cuando nos arrepentimos de verdad y aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, nuestro Amo y Seños, nuestro Sumo Sacerdote y nuestro próximo Rey.

Ciertamente, superar el homosexualismo incluye abandonar totalmente esa práctica y no frecuentar a personas que nos pueden arrastrar nuevamente a ella. Las Sagradas Escrituras nos dicen: "Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo" (1 Corintios 6:18–20, Nueva Versión Internacional).

Recuerde, no vencemos el hábito del tabaco frecuentando a otros que fuman, manteniendo cigarrillos a la mano por si acaso se nos antoja fumar. No debemos facilitar la posibilidad de recaer en nuestro viejo hábito. El mismo principio se aplica al homosexualismo. Para su propio bien, reflexione sobre esto ¡y tome medidas! Y recuerde siempre que hay una recompensa increíble para los que realmente deseen servir al Dios de la creación y hacer su voluntad.

Cada uno de nosotros debe estar dispuesto a dar el todo por lograr la resurrección. Para unos, esto implica salir del homosexualismo, para otros implica salir del alcoholismo, de los narcóticos o del simple egocentrismo. Pero cada uno debe estar dispuesto a hacer su parte de todo corazón. Tenemos como promesa segura la ayuda de un Padre lleno de amor y de un Sumo Sacerdote que en este momento se encuentra sentado a la derecha de Dios más que dispuesto a escuchar nuestras oraciones (Hebreos 4:14–16). Amémonos unos a otros y oremos los unos por los otros. Tenemos que tener un amor profundo y generoso por nuestros parientes y conocidos homosexuales, con el deseo sincero de ayudarles de cualquier modo que podamos.

Los que llevan largo tiempo leyendo esta revista comprenden que los Estados Unidos y demás países descendientes de los británicos han recibido grandes bendiciones de Dios al contarse entre el pueblo de su primogenitura. Si desea más información al respecto, no deje de solicitar nuestro folleto gratuito Estados Unidos y Gran Bretaña en profecía.

Sin embargo, en una antigua y poderosa profecía que sin duda se aplica a estas naciones hoy, Dios Todopoderoso advierte así: "Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán… Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto" (Levítico 26:14–20).

Si Estados Unidos y Gran Bretaña insisten en afirmar, legalizar e incluso "felicitar" a quienes viven llevando un modo de vida que Dios llama "abominación", tenemos que prever que Él los castigue con creciente "terror", ataques terroristas, tal como lo indica la anterior profecía, con epidemias rampantes, sequías, inundaciones, incendios y terremotos. Dios ciertamente va "quebrantar" el orgullo de estos pueblos si no se arrepienten de verdad.

¡Dios no se deja burlar! Que Dios nos ayude a entender y a seguir sus caminos ¡mientras existe la oportunidad!

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