Los afganos venden a sus hijas

Díganos lo que piensa de este artículo

Cuando miramos alrededor del mundo, ¿qué actividades y comportamientos vemos que deben llegar a su fin? ¿Qué deben cambiar los dirigentes para traer la verdadera paz y seguridad a las naciones y a los pueblos? Cuando Estados Unidos se retiró de Afganistán, muchos advirtieron que la salida desestabilizaría gravemente a esa nación. Ahora estamos siendo testigos de las terribles secuelas ocasionadas por un vacío de liderazgo.

Como informó The Telegraph el 2 de noviembre, las Naciones Unidas advierten que el 97 por ciento de la población afgana pronto podría estar por debajo del umbral de la pobreza a medida que continúe la toma de poder por parte de los talibanes. En la medida que la economía se derrumba y surge la pobreza, las familias carecen de dinero para comprar alimentos. Muchas familias afganas se ven obligadas a vender a sus hijas a cambio de dinero para comprar comida y pagar sus deudas. Las venden por solo un par de miles de dólares como sirvientas y esposas. Los padres se ven atrapados en una situación muy difícil ya que sus familias se enfrentan a la hambruna. “Somos ocho miembros de la familia”, explicó a CNN un padre que vendió a su hija de nueve años. “Tengo que venderla para mantener con vida a los otros miembros de la familia”.

Leer sobre esta cruel realidad debería ser preocupante, incluso para los más estoicos de nosotros. Dios busca a aquellos “que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones” (Ezequiel 9:4) y atrocidades que presencian. Toda la humanidad está hecha a imagen de Dios (Génesis 1:26), con el potencial de algún día convertirse en miembros de su familia divina. Cuando Jesucristo finalmente regrese, marcará el comienzo de un tiempo de “habitaciones seguras y en recreos de reposo” (Isaías 32:18). ¡Este será un tiempo de seguridad, protección y abundancia, cuando nadie tendrá que volver a pasar hambre! Hay esperanza para los pueblos de la Tierra. Para más información, lean “¿Hay alguna esperanza?”.