2024 Marzo-Abril
En la década de los noventa, un grupo de jóvenes candidatos a recibir un doctorado recorrieron con gran esfuerzo los bosques de maderas duras y coníferos en la península Superior de Míchigan. De tanto en tanto se detenía para cavar en el suelo. Hundiendo las manos en el suelo forestal, cubierto de materia en descomposición, buscaban unos extraños filamentos negros que se extendían por un área muy amplia entre las raíces de los árboles. Al analizar cada muestra con sus huellas de ADN, Myron Smith y sus colegas buscaban los extremos donde terminaba el micelio de un hongo gigante.
Páginas