¡Ten cuidado con lo que ves!

Adam J. West
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Las estadísticas son alarmantes. La edad promedio a la que un niño estadounidense ve por primer vez pornografía en línea es ¡a los once años! Cuarenta millones de estadounidenses visitan regularmente los sitios de pornografía en Internet. En un mes normal, el 70 por ciento de los hombres estadounidenses de 18-24 visitan sitios web de pornografía.  De 68 millones de solicitudes al día en los motores de búsqueda, veinticinco por ciento están relacionadas con la pornografía. ¡Se trata de una epidemia que esta azotando la sociedad!

Con estas estadísticas alarmantes en mente, es vital que entendamos estas palabras de Jesucristo: “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5: 27-28).

En esencia, las palabras de Jesús son una ampliación del séptimo mandamiento, “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14). ¿Por qué le preocupaban los mandamientos a Cristo? Observe lo que dijo anteriormente en Mateo 5: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”(v. 17).

La palabra traducida como “cumplir” en el versículo 17 es la palabra original en griego pleroo, que significa “difundir” o “testificar” o “subir de nivel”. Cristo vino a magnificar la ley de Dios, a revelarla en mayor detalle que antes y para mostrar su profundidad espiritual. Y elevó el nivel del significado de la ley de Dios literalmente hasta a la cima al vivir una vida sin pecado.

Cada ser humano está hecho a imagen de Dios (Génesis 1:26). Por tanto, cada uno es digno de profundo respeto, y no deben ser tratados como objetos de nuestra lascivia. El apóstol Pablo escribió: “Honroso sea en todos, el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4). La actividad sexual antes del matrimonio se llama fornicación, lo cual está prohibido bajo el séptimo mandamiento. Por tanto, es de vital importancia, que si se quiere tener un matrimonio saludable, se debe tomar medidas para superar los deseos de tener actividad sexual fuera de los límites establecidos por Dios.

¿Qué tan serio debemos tomar esto? Cristo enseñó: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” (Mateo 5: 29-30). Jesús no nos estaba diciendo que nos cortáramos partes del cuerpo. Más bien, debemos estar dispuestos a disciplinar nuestros ojos, manos y mentes para que no caigamos en la tentación. Dios nos asegura que se puede hacer (Marcos 9:23). Debemos orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17).

Si fracasamos, las consecuencias son graves. Jesús advirtió que “mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:30). Si usted está teniendo dificultades para renunciar a ver pornografía, y continúa entreteniéndose con pensamientos de lujuria, tenga en cuenta que si usted es un cristiano convertido, y persiste en dejar de lado al Espíritu Santo que Dios le dio, el cual le ayudará a superar su deseos ilícitos si perseveran, usted está en riesgo del lago de fuego (Apocalipsis 20:15).

Afortunadamente, ¡hay esperanza! vuélvase a Dios: “y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4: 7). Para mantener la paz, siga el sabio consejo de Pablo: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (v. 8).

Para obtener más información, lea nuestro comentario, “La pornografía del Internet” y el artículo de El Mundo de Mañana, “La pornografía: pasatiempo placentero o amenaza tóxica”. No ceda ante las tentaciones que pueden destruir su matrimonio, ¡su vida y su destino eterno! ¡Tenga cuidado con lo que ve!