Una plaga por desobediencia

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Según los centros para el Control y Prevención de las Enfermedades de los EUA, un 3% de los residentes en Washington DC viven con VIH o sida.

Entre el 2006 y el 2008 hubo un aumento del 22% de los casos en la Capital y toda forma de transmisión va en aumento. En el grupo de edades entre 40 y 49 años, cerca de un 10% tiene VIH o sida. Principalmente entre hombres homosexuales y drogadictos. También prevalece entre los heterosexuales promiscuos: cuantas más parejas tengan, el riesgo de adquirir VIH o sida es mayor (OneNewsNow.com, 16 de marzo).

Hace miles de años Dios le advirtió a Israel que por no guardar sus mandamientos (como mantener relaciones sexuales solo dentro de una relación matrimonial de fidelidad), tendrían "extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma" (Lv. 26:16). Uno de los principales efectos del sida es que se destruye el sistema inmunológico y el cuerpo se consume a sí mismo. También facilita a los gérmenes oportunistas que ataquen los ojos, el corazón y otros órganos vitales. El sida es "totalmente" evitable si la gente guarda los mandamientos de Dios.

Cuando Cristo regrese y la ley salga desde Jerusalén (Is. 2:3), y "la Tierra [sea] llena del conocimiento del Eterno, como las aguas cubren el mar" (Is. 11:9) y la gente viva realmente "de toda palabra de Dios" (Lc. 4:4), ¡enfermedades como el sida dejarán de existir!