¿El Papa y el mundo musulmán?

Staff de Noticias y Profecía
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Por milenios, la Tierra Santa ha sido motivo de lucha para mucha gente y naciones y verdaderamente ha sido una "piedra pesada" para todos los que han tratado de resolver sus problemas (Zacarías 12:3).

El martes 12 de mayo, Benedicto XVI se convirtió en el primer Papa en entrar a la Cúpula de la Roca y a la Mezquita de Al-Aqsa en el Monte del Templo. El Gran Mufti de Jerusalén, el máximo clérigo musulmán en Jerusalén, le comentó, "Queremos de su santidad una participación activa para que termine la agresión contra nuestro pueblo, nuestra tierra y nuestros lugares sagrados en Jerusalén, Gaza y Cisjordania."

Esta declaración, que le hace un llamado al Papa para que ayude a traer paz a Jerusalén y a los territorios circundantes, va de la mano con los comentarios del Papa sobre la necesidad de establecer un estado palestino. El Papa también aprovechó la oportunidad para condenar el antisemitismo (www.goldcoastmail.com.au, 12 de mayo de 2009).

En su visita a la Tierra Santa, el Papa insistió en desarrollar un acercamiento duradero tanto con los árabes, como con los judíos y ganarse el respeto ante los ojos de ambos, mayormente ante los ojos de los árabes.

Cómo exactamente va a terminar todo esto en los próximos años con relación a Jerusalén, eso está por verse. Deben ocurrir ciertos eventos geopolíticos en Jerusalén que permitan una paz temporera, una paz que permitirá la restitución relativamente segura de los sacrificios de animales en el Monte del Templo (ver Daniel 9:17; 12:11)