La victoria de Trump: Conmoción y pavor

Richard Franz
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Los gobiernos y la gente de todo el mundo, Asia, Europa y en todo el Medio Oriente estaban atónitos y no podían creer cuando Donald Trump desconcertó a los encuestadores políticos con una inesperada victoria sobre Hillary Clinton, en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Algunos expertos en noticias y populistas han aclamado el resultado como un triunfo del pueblo sobre un fracasado establecimiento político.

Ursula von der Leyen, Ministra de Defensa alemana y amiga de la canciller Angela Merkel, definió el resultado como una "gran conmoción" que cuestionaba el futuro de la paz mundial y las relaciones internacionales. Por el contrario, los de la derecha "aclamaron el resultado como un fuerte golpe  para el establecimiento político".

En toda la nación, cientos de personas salieron a las calles para expresar su oposición a la victoria del Sr. Trump sobre la Sra. Clinton.

La verdad es que esta elección ha suscitado una reacción emocional  de proporciones históricas. La organización Gallup informa que ambos candidatos presidenciales estadounidenses terminaron este ciclo histórico de elecciones con "imágenes históricamente pobres". Más de la mitad de los EE. UU. ve a ambos, Trump y Clinton como las peores imágenes públicas desde que Gallup comenzó a rastrear  este tipo de evaluaciones en 1956.

Ambos candidatos hicieron campaña con la promesa de dar a los estadounidenses un futuro mejor, una economía solida y un ejército más fuerte. Estas promesas parecen tener un terreno común en muchas de nuestras elecciones modernas. Sin embargo, bajo las mejores circunstancias, ¿es esto posible para nuestro presidente electo? La respuesta clave fundamental fue dada hace más de 200 años.

La Convención Continental se dio cuenta que no podía progresar mucho en sus esfuerzos para establecer tal nación. Después de semanas de deliberaciones estancadas, Benjamin Franklin se levantó de su asiento para dirigirse a sus compañeros delegados y dijo:

"... He vivido, Señor, mucho tiempo, y cuanto más vivo, más veo las pruebas convincentes de esta verdad, que Dios gobierna en los asuntos de los hombres. Y si un gorrión no puede caer al piso sin su previo consentimiento, ¿es probable que un imperio pueda levantarse sin su ayuda? Se nos ha asegurado, Señor, en las santas escrituras, que 'si el Eterno no edifica la casa,  en vano trabajan los que la edifican'.  Yo firmemente creo ésto; y también creo que sin su ayuda y sin que El esté de acuerdo, tendremos éxito en esta construcción política nada mejor que los Constructores de Babel".

Desde el comienzo mismo de la existencia humana, los hombres han desarrollado métodos elevados de autogobierno y gobierno. Todos los gobiernos y reinos establecidos por hombres y para hombres han fracasado y seguirán fallando a menos que, al igual que Franklin, nuestros líderes actuales lleguen a ver la verdad de que es "Dios quien gobierna en los asuntos de los hombres".

Milenios atrás,  el gran rey Nabucodonosor, brutal, poderoso y ambicioso, se creyó acreditado por el prestigio mundial de Babilonia. Miró alrededor a sus muchas estructuras y jardines hermosos y su poderoso ejército, concluyendo que fue por su propio gran poder y por su propio honor que Babilonia fue construida (Daniel 4:30). Durante los siguientes siete años, Dios afligió al poderoso rey Nabucodonosor con locura y lo hizo morar con las bestias del campo y comió hierba con los bueyes. ¿Por qué? La respuesta esta en las palabras de Benjamín Franklin,  para que pudiera reconocer que "Dios gobierna en los asuntos de los hombres". Dios quiso que Nabucodonosor "supiera que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres y lo da a quien Él quiere" (Daniel 4: 32).

El pueblo de los Estados Unidos de América y todas las otras naciones sobre la  tierra no han aprendido aún la lección que Nabucodonosor aprendió. Después de siete años que su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo y comía hierba "bendijo al Altísimo, lo alabó y lo honró". Este gran rey de poder y valor reconoció al Dios cuyo "dominio es sempiterno", y que hará según Su voluntad (Daniel 4: 34-35).

Entonces, ¿Qué puede usted hacer para asegurar un futuro mejor para usted y su familia? ¿Cómo podemos tener un futuro brillante, independientemente de cómo Estados Unidos haya votado? ¡Hay esperanza! La esperanza fundada en la base de la Palabra de Dios. Esperanza de que un futuro vendrá durante el transcurso de nuestra vida. Si está interesado en saber más acerca de esta esperanza y el maravilloso futuro que tiene por delante, solicite nuestro folleto gratuito “El misterio del destino humano” o léalo en línea.