¿Hacia donde se dirige Rusia?

John Wheeler (columnista invitado)
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Supongamos que el gobierno de los Estados Unidos decidiera pasar por alto el 4 de julio como el día de la Independencia, el aniversario de su nacimiento como nación. ¿Cómo se sentirían los estadounidenses al respecto? ¿Cómo se sentirían otras naciones, que han considerado el liderazgo y el ejemplo de Estados Unidos? Sin embargo, eso es exactamente lo que está haciendo el gobierno de Rusia con los aniversarios de las ‘Revoluciones de Febrero y Octubre’, los acontecimientos que, hace 100 años, llevaron a Rusia y a sus vecinos a la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Hace cincuenta años, en la Expo 67 en Montreal, Canadá, el pabellón de la URSS se jactó de que el estado comunista estaba explotando sus recursos naturales a través de la ciencia y la tecnología, "en nombre de la humanidad, por el bien de la humanidad". Al hacerlo, la URSS se convirtió en la segunda (después de los Estados Unidos) potencia mundial. En muchos aspectos, se convirtió en la mayor potencia mundial, no solo en extensión total de su territorio. Los Estados Unidos y sus aliados tuvieron las manos llenas refrenando las ambiciones políticas y militares soviéticas durante la Guerra Fría.

Pocas naciones han sido tan infames y abiertas como la URSS en el rechazo de Dios y la religión. Sin embargo, cuando la URSS finalmente colapsó, la Iglesia Ortodoxa Rusa recuperó gran parte de su antiguo lugar en la vida nacional rusa. Gracias a esa iglesia y al presidente Vladimir Putin, Nicolás II, el zar derrocado por la Revolución de Febrero de 1917, ha sido "rehabilitado" como un símbolo nacional de unidad e incluso como un mártir religioso.

Putin ha llamado al colapso de la URSS "la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX". Se muestra abiertamente nostálgico sobre el Imperio Ruso y la Unión Soviética, al menos como fuerzas poderosas en el mundo político. Sin embargo, no está dispuesto a recordarle al pueblo ruso el poder de la disidencia pública. Los propios rusos están profundamente divididos sobre lo que significa el pasado de su nación o cuál debería ser su futuro. Entonces, este año, parece que cuanto menos se diga oficialmente acerca de las Revoluciones de Febrero y Octubre, mucho mejor.

Pero, ¿qué significa esto para el futuro de Rusia? Por lo que parece, Rusia es una dictadura moderna con una delgada capa democrática. Vladimir Putin ha ocupado desde hace mucho tiempo un papel de liderazgo en su gobierno de una forma u otra, desde presidente hasta primer ministro y de nuevo presidente. Su régimen incluso ha disfrutado del apoyo de la principal institución religiosa de la nación, la Iglesia Ortodoxa Rusa, en la mayoría de sus políticas, un punto que ha generado críticas e implicaciones de la colusión entre "iglesia y estado" por parte de muchos fuera de Rusia. Cuando se trata de gobierno y religión, parece haber hegemonía, que cierra a Rusia a la influencia de movimientos e ideas políticas o religiosas externas.

Estos factores pronto podrían darle a Rusia un propósito nacional que muchos rusos sienten que le falta hoy en día, y que no estará impulsado por los acontecimientos en la propia Rusia, sino en Europa.

Hay tres razones políticas las cuales influenciarán los acontecimientos mundiales en el futuro cercano. Primero, Rusia, excepto por el más breve de los períodos, solo ha conocido gobiernos autoritarios. Segundo, Europa desde hace tiempo desconfía de Rusia, y en respuesta esa desconfianza ha alentado a un gobierno autoritario en Rusia ("El regreso del zar", Maclean's, 7 de marzo de 2017). Pero la tercera razón no debe pasarse por alto: ¡Rusia siempre ha tenido buenas razones para desconfiar de Europa! Dos ambiciosos renacimientos del Imperio Romano en Europa, bajo Napoleón y bajo Hitler, han invadido Rusia, causando tremenda devastación y pérdida de vidas. Rusia también sufrió enormes bajas en la Primera Guerra Mundial, lo que en parte condujo al derrocamiento del zar Nicolás II.

La Biblia revela que el resurgimiento final del Imperio Romano, que ocurrirá justo antes del regreso de Jesucristo, no será la entidad pacífica que es la Unión Europea de hoy. Será una combinación autoritaria de iglesia-estado, así como una superpotencia económica y militar. Sus principales oponentes, situados al norte, al sur y al este de Jerusalén, también serán poderosos militarmente (Daniel 11:40-45). De una forma u otra, Rusia se opondrá a este "Rey del Norte" a medida que gana influencia mundial, particularmente en Jerusalén y en todo el Medio Oriente. Veremos que la combinación estado-iglesia de Rusia junto con sus aliados comunistas en Asia competirán con esta potencia europea, con resultados fatales.

Asegúrese de solicitar o leer nuestro folleto, La bestia del Apocalipsis: ¿Mito, metáfora o realidad inminente?  y nuestro artículo de El futuro de Rusia para obtener información más detallada sobre cómo el futuro de Rusia y Europa se entrelazan en la profecía bíblica.