Siete claves para la paz mental

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En medio de las muchas dificultades y tensiones que nos rodean, Dios nos ha dado recursos que podemos aplicar para hallar consuelo y felicidad aun en momentos de aflicción.


Millones, quizá miles de millones de seres humanos se encuentran tan tensos que sufren angustia, fobias y depresión. Se sienten desdichados, infelices. No tienen paz mental. ¿Está usted entre ellos?

El alto costo de la vida es un reto para nuestras familias. ¿Podremos pagar las cuentas atrasadas? Todos los días, millones deben luchar contra las congestiones de tránsito para hacer el viaje incómodo y estresante hasta su lugar de trabajo o de estudio. En los espacios residenciales y en el medio laboral, el ruido de máquinas altera los nervios. Posiblemente tengamos disgustos y choques con nuestros familiares o compañeros. Y las enfermedades y males físicos nos quitan la paz mental.

Millones de personas en el mundo pagan por medicamentos costosos para calmar la angustia. Pero, como veremos, Dios nos da, absolutamente gratis, una serie de estrategias que nos ayudan a lidiar con las frustraciones de la vida ¡y superarlas!

¿Puede usted luchar y vencer?

¿Cuántas personas tienen dificultad para soportar las tensiones diarias? ¿Le es difícil a usted encontrar paz y tranquilidad? La Asociación Sicológica de los Estados Unidos (APA) publicó este informe en febrero del 2015: “El 42 por ciento de los adultos dicen que no están haciendo lo suficiente, o no saben si lo están haciendo, para manejar el estrés. Uno de cada cinco (20 por ciento) dice que no se dedica a ninguna actividad como ayuda para aliviar o manejar el estrés”.

¿Cuál es la magnitud del problema? El informe agrega: “Muchos estadounidenses afirman que su nivel de tensión se ha mantenido igual (53 por ciento) o ha aumentado (29 por ciento) en el último año. Solo el 18 por ciento dicen que ha bajado en el último año. Las causas de estrés que más citan son: el dinero (64 por ciento dicen que esta es una causa importante o muy importante de estrés en su vida), el trabajo (60 por ciento), la economía (49 por ciento), las responsabilidades familiares (47 por ciento) y la salud personal (46 por ciento)”.

¿Qué hace la gente para remediar la situación? El informe prosigue: “Las técnicas que más se repiten son escuchar música (44 por ciento), caminar o hacer ejercicio (43 por ciento), mirar televisión más de dos horas al día (40 por ciento) y navegar en internet o conectarse en línea (38 por ciento)”.

Sin duda, una música bien elegida sirve para tranquilizarnos por algún tiempo, y la Biblia menciona el valor del ejercicio físico. Pero, ¿habrá estrategias más completas que ayuden al cristiano a encontrar paz mental permanente en medio de tantas tensiones pasajeras pero repetidas? En este artículo veremos siete claves vitales para alcanzar y conservar la paz mental.

Clave 1: ¡Participar en la gran comisión!

La Biblia asigna una misión a cada ser humano en la Tierra. Esta debe ser la meta número uno en la vida. Jesucristo, el Mesías, nos da una clave importante para lograr tranquilidad y paz mental: “Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

¡Pronto, el Reino de Dios estará en la Tierra! ¿Ora usted diariamente tal como Jesús nos enseñó: “Venga tu Reino”? Cuando vemos todos los males que se multiplican en el mundo, anhelamos la llegada de ese Reino. ¿Es esta su misión? Tome nota de las palabras de Jesús en el versículo que sigue. Cuando buscamos una causa más grande que nosotros mismos, podemos encontrar paz mental. “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (v. 34).

En este capítulo de Mateo, Jesús destacó la necesidad de tener fe. ¡Debemos vivir día a día por la fe de Jesucristo!

Antes de ascender al Cielo, Jesús les dio a sus discípulos lo que se ha llamado “la gran comisión”, proclamando: “Toda potestad me es dada en el Cielo y en la Tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:18-20).

Jesús también proclamó la gran comisión de este modo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado [juzgado]” (Marcos 16:14-15).

Efectivamente, Jesucristo vino predicando el evangelio del Reino de Dios. Usted puede leer sobre el tema en Marcos 1:15-16. Haga su parte para respaldar esa gran comisión. ¡Busque una causa más grande que usted!

Clave 2: Hablar con Dios sobre nuestras inquietudes

Un problema que afecta a muchos es la tensión sicológica de manejar las finanzas. El informe ya citado de APA afirma lo siguiente: “El estrés ocasionado por el dinero y las finanzas parece tener un impacto grande en la vida. El 72 por ciento de los adultos dicen que se sienten tensos por causa del dinero por lo menos parte del tiempo, y casi el 25 por ciento dicen que sienten mucho estrés por el dinero. En algunos casos, el factor dinero obliga a la gente a posponer la atención de su propia salud”.

A veces nos sentimos tensos porque no comunicamos nuestros problemas. Solos con nuestras dificultades, sentimos multiplicarse la preocupación. Pero hay alguien con quien usted sí puede hablar sobre sus problemas de dinero, sus relaciones, su trabajo ¡o cualquier otra cosa que le inquiete! ¡Dios quiere que usted comparta sus angustias con Él! Notemos esta maravillosa promesa: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

Todo el dinero del mundo no logra comprar la felicidad, pero Dios quiere darle a usted libremente ese regalo tan especial y que no tiene precio: la paz mental. Es increíble la promesa que Dios le da. Al hablarle de nuestros problemas en oración, seamos claros y sinceros. El antiguo rey David era muy claro e incluso directo en sus oraciones y en sus quejas urgentes. De esta manera clamó: “Oye, oh Eterno, y ten misericordia de mí. Eterno, sé tú mi ayudador” (Salmos 30:10). Esta es solo una de las muchas peticiones de misericordia que se encuentran en la Biblia. Recuerde que Dios es el “Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3).

Cuéntele a Dios sus angustias en oración. Sugiera soluciones a sus problemas. Agradézcale por el privilegio de venir delante de su trono de gracia. Espere su promesa, pues Él ha dicho que le enviará “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento”.

Clave 3: Buscar consejo sabio

El libro de los Proverbios trae algunos de los consejos más importantes y más sabios que podamos recibir como cristianos. Son consejos del propio Dios. El Todopoderoso nos dice: “Conmigo está el consejo y el buen juicio. Yo soy la inteligencia; mío es el poder. Por mí reinan los reyes, y los príncipes determinan justicia” (Proverbios 8:14-15).

La Biblia trae consejos muy sabios. Personalmente, me agrada la costumbre de leer uno de los 31 capítulos de los Proverbios cada día del mes. El libro de los Proverbios está repleto de sabiduría, de dichos que adquieren nuevo sentido e importancia según vayan cambiando nuestras circunstancias de día a día, de mes a mes, de año en año.

¿Qué tan valioso es el libro de los Proverbios? Dios lo inspiró con estas animadoras palabra de introducción: “Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor del Eterno; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:1-7).

¿Está usted dispuesto a buscar consejos para afrontar mejor sus tensiones y problemas? El siguiente versículo de Proverbios está lleno de sabiduría: “Los pensamientos se frustran donde falta el consejo; pero se afirman con los muchos consejeros” (Proverbios 15:22, RV 1995). Y consideremos una amonestación más: “Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez. Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo del Eterno permanecerá” (Proverbios 19:20-21).

Cuando leemos el libro de los Hechos, vemos que la Iglesia primitiva en tiempos del Nuevo Testamento estaba unificada como una familia espiritual. Nosotros nos necesitamos unos a otros y necesitamos la ayuda de los demás. Pida consejo a personas de verdadera sabiduría, a cristianos auténticos, fieles y de carácter firme. “El camino del necio es derecho en su opinión; mas el que obedece al consejo es sabio” (Proverbios 12:15).

Busque el consejo de Dios leyendo la Biblia todos los días, y busque el consejo de personas prudentes que han demostrado tener estabilidad y un carácter conforme a las enseñanzas de la Biblia.

Clave 4: No desatender el ejercicio físico

Cientos, si no miles, de informes y estudios sobre la salud muestran el beneficio del ejercicio físico como medio para reducir el estrés. Hace años, escribí en mi libro personal de lecciones de vida: “Cuando estés deprimido, sal a trotar o correr”.

La clínica Mayo ofrece este consejo: “El ejercicio en casi cualquier forma puede servir para aliviar el estrés. Mantenerse activo puede elevar las endorfinas, que producen sensación de bienestar, y puede distraer de las inquietudes cotidianas. Aunque usted no sea atleta e incluso si no está en buena forma, puede aprovechar al menos un poco de ejercicio para aliviar la tensión. Descubra la conexión entre el ejercicio y el alivio de la tensión, y por qué el ejercicio debe ser parte de su plan para controlar el estrés”.

Para quienes somos mayores, una caminata es uno de los mejores ejercicios. No vamos al mismo paso que teníamos en la juventud, pero debemos hacer lo que podamos dentro de nuestros propios límites. El año pasado me sentí personalmente inspirado al enterarme de que una señora de 92 años que vive cerca de nuestra oficina en Charlotte, acababa de superar una marca mundial: es la mujer de mayor edad que haya completado una maratón. Su tiempo de 7:24:36 no será tan impresionante para los corredores 70 años menores que ella, pero su ejemplo nos recuerda que debemos exigirnos y hacer todo lo que esté a nuestro alcance.

Este es un principio bíblico. Al mismo tiempo el apóstol Pablo presentó el ejercicio físico y su valor dentro de un contexto espiritual más amplio: “El ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.” (1 Timoteo 4:8). El ejercicio espiritual trae beneficios eternos, mas no por eso debemos olvidar los beneficios temporales del ejercicio físico.

Clave 5: Mantener una mente positiva

Todos tenemos momentos de estrés en esta vida moderna vertiginosa y sobrecargada de información. ¿Qué podemos hacer? Debemos entender claramente que nuestra salud mental depende en buena parte de nosotros. Usted puede decidirse a mantener el ánimo positivo y tranquilo.

Quizás usted conozca alguna de las muchas “citas citables” sobre la importancia de practicar una actitud positiva. Mi esposa me regaló una foto enmarcada con el título: El poder de la actitud. Reflexione sobre este principio, planteado por un autor anónimo: “Lo que decide nuestra vida no es lo que nos ocurre, sino nuestra reacción a lo que ocurre; no es lo que la vida nos trae, sino la actitud que traemos a la vida. Una actitud positiva causa una reacción en cadena de pensamientos, sucesos y resultados positivos. Es un catalizador… una chispa que genera resultados extraordinarios”.

¿Ha tomado usted la decisión de mantener una actitud positiva? El apóstol Santiago refuerza este principio y nos brinda consejos positivos para superar las tensiones y problemas. ¿Qué debemos pensar cuando nos vemos en una tribulación? Santiago responde: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas” (Santiago 1:2). La prueba puede ser muy dolorosa, pero la miramos con alegría. ¿Por qué y cómo? “Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (vs. 3-4).

Usted puede mantener una actitud positiva, sabiendo que está fortaleciendo su carácter y afirmando su paciencia: ¿Cuántas veces me he dicho en medio de una situación difícil: “Mantén la mente positiva y tranquila”? Entonces Dios me ayudará a salir del apuro. También conviene aprender a sonreír y tener sentido del humor, y estar dispuesto a orar en cualquier momento. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:6-7).

Clave 6: Recordar las bendiciones recibidas

Algo que nos ayuda a conservar la mente positiva es recordar las muchas bendiciones que Dios nos ha concedido. ¿Tiene usted una vida ideal y perfecta? ¿Disfruta de todos los éxitos que jamás deseó? Probablemente no, pero si se concentra en lo mucho que ha recibido, quizá llegue a ver que la vida que tiene es perfecta en este momento, y comprenderá que tiene por qué agradecer las circunstancias que Dios está empleando para inculcar su mismo carácter en su vida.

Cuando ore (ver la clave 2), recordar las bendiciones recibidas es un aspecto vital en sus relaciones con Dios. Así como podemos superar las inquietudes hablando de ellas con nuestro Creador, también podemos fortalecer una actitud positiva expresando agradecimiento por lo mucho que Él nos ha dado. Piense en estas palabras: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18).

Hay un viejo himno del siglo 19 titulado: Cuenta tus bendiciones. La letra dice en parte: “Cuando ruge la tormenta y te llena de pavor, ve las bendiciones que te ha dado Dios. Cuenta cada cosa recibida de Él, y verás entonces que tu Dios es fiel”.

Piense en las bendiciones que ha recibido y exprese su agradecimiento a Dios de todo corazón. ¿Qué motivos hay para tener agradecimiento? ¡Agradece a Dios por la increíble revelación de su verdad en la Santa Biblia! ¡Agradecer por el sacrificio de Jesucristo por nuestros pecados! Recordemos la forma como Juan el Bautista se refirió al Mesías: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Agradezcamos a Dios porque Él puede quitarnos los pecados cuando nos arrepentimos y aceptamos a Jesús como nuestro Salvador.

Clave 7: Recordemos a Dios sus promesas

Inspirado el apóstol Pablo escribió: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). La Biblia es una verdadera mina de promesas divinas para todos. Basta acudir en oración ante el trono de gracia en el Cielo para recordar esas promesas.

Para recurrir a las promesas de Dios necesitamos fe. Él nos ha dicho que “la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). Leyendo la Biblia con humildad y fervor recibiremos más fe de Dios porque esta es una de sus muchas promesas. “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:2-4).

En la Biblia encontramos cientos de promesas divinas. El deseo de Dios es que las reconozcamos, las aceptemos ¡y las recordemos! ¡Él nos ha dado “preciosas y grandísimas promesas”!

Jesús nos recordó que debemos elegir lo espiritual por encima de lo material. También mostró claramente cuánto nos ama Dios y que puede suplir fácilmente todas nuestras necesidades físicas. Pero para recibir esta bendición debemos primero buscar el Reino de Dios y entonces serán satisfechas nuestras necesidades materiales. “Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Cuando aplicamos estas claves en la vida, ellas nos ayudan a afrontar los retos que se presenten. Dios ha prometido que si practicamos el verdadero cristianismo en todo lo que hacemos, recibiremos esa paz mental “que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7). En este mundo lleno de perturbaciones, tensiones y peligros, usted necesita la tranquilidad que solo Dios le da. ¡No deje de aplicar estas siete claves para la paz mental! 

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