La venida de Jesucristo

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Las listas de los grandes líderes que han influido en el curso de la historia suelen incluir nombres como Hamurabi, Platón, Alejandro Magno, Julio César, la reina Victoria de Inglaterra, Simón Bolívar y Jorge Washington. Extrañamente, los historiadores modernos y seculares rara vez incluyen el nombre de Jesucristo en esta categoría. Dada esta omisión, o las referencias muy limitadas, millones de personas ignoran del todo el impacto tremendo que Jesucristo tuvo en la historia. Cuando descorremos el velo del silencio, las pruebas de la influencia histórica de Jesús son innegables.


Impacto mundial

Los escépticos aseguran que Jesús no fue más que un predicador ambulante que recorrió los caminos polvorientos de Judea en un turbulento rincón del Imperio Romano. Sin embargo, los especialistas que estudian la influencia de Jesús sacan conclusiones muy diferentes. El doctor Jaroslav Pelikan, respetado historiador del cristianismo, señala en su libro: Jesús a través de los siglos, que alrededor del año 200 DC, Tertuliano, uno de los “padres de la Iglesia”, se refirió a la importancia cultural de Jesús como el pivote sobre el cual ha girado la historia”. Pelikan observa también que los escritos de Eusebio, llamado a veces el “Padre de la historia eclesiástica”, muestran claramente que hace 1.700 años, el famoso historiador pensaba que el hecho decisivo en la historia que narraba había ocurrido en la vida de Jesucristo. Eusebio escribió una relación histórica cuyo punto decisivo fue el principado de Augusto, cuando nació Jesucristo.

Michael Hart, autor del libro: Los 100, que califica a las personas más influyentes en la historia, comentó que el impacto de Jesús sobre la historia humana es tan obvio y tan enorme que pocos cuestionarían su colocación entre los primeros de esa lista, y señala que la religión más grande del mundo cita a Jesucristo como su fundador. El doctor Pelikan llegó a una conclusión parecida, y expresó que Jesús de Nazaret ha sido la figura predominante en la historia de la cultura occidental durante casi veinte siglos. Es a partir de su nacimiento que la mayor parte del género humano fecha sus calendarios. El propio calendario de Europa, que luego vino a ser el calendario para la mayor parte del mundo moderno, evolucionó de un reconocimiento del concepto de la importancia de la figura de Jesús como el punto decisivo en la historia.

El doctor William Phelps, profesor de literatura inglesa en la Universidad de Yale, afirma que las enseñanzas de Jesucristo han alterado la historia del mundo. El investigador y erudito Kenneth Samples concluye que las enseñanzas de Jesucristo sentaron los cimientos para buena parte de la teoría ética adoptada en toda la civilización occidental. Y que Jesucristo tuvo el mayor impacto en la historia humana en términos de virtud moral. El doctor Alvin Schmidt, profesor de sociología, observó que sin la influencia de Jesucristo el Occidente no habría alcanzado su alto nivel de civilización.

Estas son observaciones notables de las cuales surge la pregunta: ¿Por qué Jesús causó un impacto tan poderoso sobre el curso de la historia?

No una persona cualquiera

Algunos críticos aseguran que Jesucristo nunca existió, y que fue un personaje ficticio producto del reciclaje de mitos sobre dioses paganos como Horus, Osiris, Tamuz y Adonis. Estos argumentos hacen caso omiso de los hechos históricos, y sus parecidos inventados no se sostienen al examinar las fuentes originales. De la lectura de escritores tanto bíblicos como no bíblicos, Jesús emerge como una persona histórica real. Flavio Josefo, historiador judío, menciona a Jesús como alguien que efectuó milagros, fue crucificado por Poncio Pilato y resucitó de la muerte (Antigüedades judías 18;4). Tácito, senador e historiador romano, que escribió muy poco después del año 100 DC, también menciona a Jesucristo, señalando su crucifixión a manos de Pilato, y el rápido crecimiento de la religión que llevaba su nombre (Anales,15,44). Los autores bíblicos citan decenas de profecías consignadas siglos antes y cumplidas con la venida de Jesucristo. Es interesante notar que no existen profecías acerca de la venida de Buda, Confucio ni Mahoma.

Los críticos argumentan que los milagros atribuidos a Jesús no ocurrieron porque ellos, personalmente, no ven que en la actualidad ocurran milagros. Entonces suponen que no pueden ocurrir. Tal suposición pasa por alto el hecho de que hubo muchos testigos de los milagros de Jesús, entre ellos su resurrección y la resurrección de otros (Hechos 2:22, 32; 1 Corintios 15:1-8) y que fueron tema de comentarios por parte de autores no bíblicos, como Josefo.

La cualidad más especial que distingue a Jesús de otras figuras históricas religiosas es la aseveración de que es divino (Juan 10:30-33), el Hijo de Dios y el Mesías largamente esperado (Mateo 26:63-64). Todas estas aseveraciones fueron confirmadas repetidamente por sus discípulos: “Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Estas declaraciones despertaban la ira y el antagonismo de las autoridades religiosas, que se confabularon para matarlo (Juan 11:47-53). No obstante, las Escrituras dicen claramente que “el Verbo [Jesucristo] era Dios… Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros” (Juan 1:1, 14). Los eruditos han afirmado: “De todas las religiones del mundo, solamente el cristianismo proclama que Dios encarnó como ser humano. De todos los fundadores de las grandes tradiciones religiosas en el mundo, solamente Jesucristo dice ser Dios”. Siendo Dios, Jesús sanó a los enfermos y perdonó a los pecadores (Marcos 2:1-12), levantó a los muertos (Marcos 5:35-42; Juan 11:41-44); y Él mismo se levantó del sepulcro tres días después de su muerte, tal como lo había predicho (Marcos 8:31). Ningún otro líder religioso jamás hizo declaraciones tan extraordinarias y mucho menos las respaldó con pruebas. Buda, Confucio, Zoroastro y Mahoma eran claramente humanos. Jesucristo claramente actuaba con una singular autoridad divina. Solo esto explica su influencia incomparable en la historia universal.

Momento decisivo en el futuro

El mensaje de Jesús: el evangelio de un futuro Reino de Dios (Marcos 1:14-15) y la oportunidad de recibir vida eterna (Juan 3:16) y reinar en la Tierra con Jesucristo por mil años, o un milenio (Apocalipsis 1:5-6; 20:2-4), inspiró y motivó a sus discípulos. El destacado historiador Edward Gibbon señala que los dirigentes de la Iglesia inculcaban cuidadosamente la certeza del milenio, y que este concepto primaba entre los creyentes ortodoxos, así como un factor principal en el crecimiento de la religión cristiana durante varios siglos, hasta que algunos teólogos desorientados lo hicieron de lado. Sin embargo, el mismo Jesús que ocasionó un momento de cambio histórico con su primera venida también prometió regresar (Juan 14:1-3), y establecer al final de esta era un gobierno mundial (Isaías 2:2-4) que traerá paz y justicia a todos los pueblos de la Tierra (Isaías 9:6-7). Jesucristo advirtió a sus discípulos de los tiempos del fin que “velaran” y que estuvieran preparados para otro momento decisivo en la historia a su segunda venida. ¡Hoy vemos que los acontecimientos mundiales apuntan en esa dirección!

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